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Una de las cosas que más preocupa a los organizadores del Mundial de Fútbol 2014, que se realizará en Río de Janeiro, es la inseguridad que generan las favelas, los barrios deprimidos que rodean la capital.
Desde el año pasado, las autoridades están ejerciendo el control en las favelas más violentas con la intención de “devolver la tranquilidad”. En noviembre de 2011, la favela más grande de Río, La Rocinha, fue tomada por el Batallón de Operaciones Especiales y del Batallón de Choque de la Policía Militar, y casi un año después se inauguró el primer centro policial en esta comunidad dominada durante 30 años por el narcotráfico.
La instalación en la favela de la primera “Unidad de Policía Pacificadora” (UPP) –con policías entrenados especialmente para actuar en la comunidad– está prevista para el próximo jueves, aunque ya ha comenzado a funcionar informalmente. “La situación ha mejorado mucho desde noviembre. Nunca más vimos 'bondes' (bandas de traficantes armados que patrullaban las calles de la comunidad). Aquí es tranquilo, fue en las alturas donde mataron al policía”, dijo a la AFP una limpiadora de 56 años que vive desde la adolescencia en la Rocinha, y que sólo se identifica como María.
De cara a la Copa del Mundo de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, el gobierno de Río inició en 2008 una estrategia para recuperar el control de decenas de favelas dominadas por narcotraficantes o milicias. Actualmente, más de 5.500 policías trabajan en 25 unidades de policía que controlan unas 140 localidades pobres de Río (de un total aproximado de 750 favelas). Pero cada tanto los narcos marcan presencia.
La estrategia ahora es a través del Departamento de Asistencia Social, que este viernes se tomó varias favelas del Complexo de Manguinhos, en la zona norte, y arrestó a varios adictos al crack. Muchos de ellos huyeron para evitar recibir asistencia. Algunos, incluso, atacaron con piedras y palos al equipo de psicólogos y asistentes sociales que llegaron al lugar. En la operación, que estuvo respaldada por el Batallón de Operaciones Espeaciales (BOPE), se detuvieron cuatro personas y se incautaron armas, drogas y motocicletas robadas.
En esta favela un derivado de la cocaína conocido como “barato” ha acusado grandes estragos. Mujeres, hombres y niños son adictos a este producto. Brasil es el primer mercado mundial de crack con un millón de consumidores, según un estudio de la Universidad de San Pablo.