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Ahmadineyad pierde apoyo

El presidente de Irán sigue desafiando al mundo con su decisión de desarrollar armas nucleares. Estados Unidos y la ONU están en alerta máxima.

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El Espectador
13 de agosto de 2008 - 03:33 a. m.
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Profesor Zhand Shakibi

Es nativo de Irán y profesor de política comparativa en el London School of Economics. A través de su carrera académica se ha especializado en la revolución iraní y la geopolítica del Medio Oriente y Asia central. Ha escrito varios libros sobre la revolución islámica, y actualmente está investigando los cambios en la identidad iraní de la generación posrevolucionaria.

Irán sigue ‘toreando’ a los Estados Unidos y a la ONU con su programa de enriquecimiento de uranio. El lunes, el presidente Ahmadineyad dijo que “las actividades nucleares con carácter pacífico de Irán nunca se suspenderán”. Estas declaraciones vienen en momentos de incertidumbre política para el presidente. El Dr. Shakibi explica qué está pasando en Irán.

Un día Irán habla de soluciones diplomáticas, otro día prueba sus misiles. ¿Qué quiere demostrar?

Primero que todo, esto refleja las interpretaciones de Irán a las señales confusas de Occidente. La Administración Bush incluyó a Irán en el “Eje del Mal”, pero al mismo tiempo la Unión Europea está hablando de negociaciones diplomáticas. En segundo lugar, el que tiene la última palabra en los temas clave, como el programa nuclear, no es el presidente Ahmadineyad, sino el líder de la revolución, el ayatola Khameini.

¿Cómo cambiaría la situación con una victoria de Obama o McCain?

Una victoria de Obama sería más positiva. Un presidente Obama que busque una solución diplomática al tema nuclear caería mucho mejor en Teherán que un McCain, quien sigue amenazando al país con el uso de la fuerza.

¿En qué van las negociaciones sobre el programa nuclear?

Yo no estoy muy al tanto de los pormenores de las negociaciones. Sin embargo, creo que en unas semanas vamos a saber más cuando Teherán responda a las propuestas de los países europeos. Y claro, la otra cosa para tener en cuenta son las elecciones americanas en noviembre, que sin duda influyen en el gobierno.

¿Cómo está la situación política doméstica del presidente Ahmadineyad?

No está muy buena. La inflación sigue subiendo, especialmente en alimentos. Una serie de cambios bruscos en el gabinete dan la impresión de caos en el gobierno. Estas cosas contribuyen a su baja popularidad. El Parlamento se ha convertido en el centro de la oposición a Ahmadineyad.

Al mismo tiempo, el movimiento conservador, que apoya al mandatario, está dividido en dos. La mayoría quiere buscar otro candidato presidencial para las elecciones del año entrante. Por eso sus opositores presienten la posibilidad de ganar las próximas elecciones presidenciales.

Por El Espectador

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