Las autoridades de Quingyuan, sur de China, anunciaron la captura de un hombre sospechoso de comenzar un incendio en un local de karaoke por el que murieron 18 personas. Se trata de un hombre de 32 años detenido en la municipalidad vecina de Yingde quien además habría bloqueado la única salida del edificio.
"Las autoridades de seguridad pública están intensificando sus investigaciones", indicó el departamento regional. El incendio, que ha dejado al menos 18 muertos, causó también al menos 5 heridos y, según explicó la policía local a la agencia oficial de noticias Xinhua, desde el primer momento se tuvieron sospechas de que hubiera sido "cometido a propósito".
Las investigaciones iniciales descubrieron que un hombre llamado Liu Chunlu había sido lesionado en el incendio, pero había huido del lugar tras, supuestamente, haber causado el siniestro. Por ello, la policía llegó a ofrecer una recompensa de 200.000 yuanes (unos 32.000 dólares, 26.000 euros) por información que condujera al arresto de Liu, que se produjo poco después.
El sospechoso comenzó una discusión, después utilizó una motocicleta para bloquear la entrada al edificio y desató el incendio, informó la cadena estatal de televisión CCTV, que indicó que el hombre estaba prófugo.
En su comunicado, las autoridades no especificaron el lugar del incendio, pero los medios estatales indicaron que afectó a una pequeña sala de karaoke. Un video del lugar publicado por el diario estatal Global Times en Twitter muestra las llamas que salen del edificio, ante la mirada de una multitud. En la grabación se ven las luces de un vehículo de emergencia.
El local siniestrado en Qingyuan era más modesto y sólo tenía una única salida, que es la que el sospechoso habría bloqueado, según CCTV, un factor que podría hacer que el balance de víctimas aumente.
Incendios frecuentes
Los incendios mortales son muy frecuentes en China debido al incumplimiento de las normas de seguridad. Después de que, en 2015, 38 personas murieron en un incendio en una clínica en el país se instaló un profundo debate sobre las normas de seguridad.
En los días que siguieron al accidente, la principal autoridad china en materia de seguridad dijo que las instalaciones tenían deficiencias en el diseño de las salidas de emergencia y que hubo fallas en los controles de seguridad, en el manejo eléctrico y en la gestión del incendio.
En diciembre de 2017, un total de 21 personas fueron castigadas con penas de prisión por su responsabilidad en el incendio, una lista que incluye a funcionarios, pero también a personas como el emprendedor que vendió materiales de construcción inflamables que fueron usados para erigir el edificio.
El año pasado Más de dos decenas de personas murieron en dos incendios en barrios donde viven inmigrantes dentro de Pekín. El primer incendio, que dejó 19 muertos en noviembre, impulsó a las autoridades a comenzar el derribo de edificios con deficiencias de seguridad en Pekín, lo que dejó a sus residentes sin hogar en la mitad del invierno.
En 2017, un incendio acabó con parte del estadio del Shanghái Shenhua