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Sin duda alguna, la imputación de cargos contra Alex Saab, exministro en Venezuela y acusado por Estados Unidos de lavado de dinero y de ser “testaferro” de Nicolás Maduro, es el hecho más relevante a nivel internacional que marcará la agenda esta semana.
La Fiscalía del Distrito Sur de Florida inculpó a Saab, de 55 años, por su presunto papel en una conspiración internacional de blanqueo de capital y corrupción relacionado con un programa gubernamental conocido como CLAP para distribuir alimentos a venezolanos vulnerables.
El acusado ya había sido encarcelado en Estados Unidos en 2021 por cargos de lavado de dinero, pero el gobierno de Maduro negoció su liberación en 2023 y lo integró como ministro de Industria un año después.
Delcy Rodríguez, que asumió la presidencia interina tras el derrocamiento de Maduro en una operación militar estadounidense en enero, lo destituyó de todas sus funciones en febrero.
Empezaron entonces a circular rumores de su arresto, que nunca fue confirmado formalmente por las autoridades hasta el sábado, cuando Caracas anunció su deportación a Estados Unidos.
Saab se acercó al gobierno venezolano en los últimos años de la gestión de Hugo Chávez (1999-2013), acercó la industria petrolera local a Irán y llegó a manejar una gigantesca red de importaciones para el gobierno de Maduro.
Según la acusación, desde octubre de 2015 el empresario conspiró con varios cómplices para sobornar a funcionarios venezolanos y lograr la gestión de los contratos CLAP para importar alimentos al país sudamericano. Pero, en vez de cumplir con los contratos, los implicados utilizaron empresas fantasmas, facturas fraudulentas y otros documentos falsos para desviar cientos de millones de dólares que estaban destinados a la compra de comida.
Parte de sus ganancias ilícitas se ocultó con transferencias hacia y a través de cuentas bancarias en Estados Unidos, de acuerdo con la imputación. Ahora habrá que esperar el inicio formal del juicio, la definición de su defensa, si se declara o no culpable, las condiciones de su reclusión y todo lo protocolario en un juicio federal.
Putin, rumbo a China después de Trump
Del otro lado del mundo, el presidente ruso, Vladímir Putin, viaja mañana, martes, a China con la esperanza de sellar importantes acuerdos de exportación de petróleo y gas, fundamentales para dar vida a su alicaída economía y, al mismo tiempo, financiar la máquina de guerra en Ucrania.
La visita tiene lugar sólo unos pocos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, fuera recibido en Pekín por el líder chino, Xi Jinping, lo que se puede interpretar como una confirmación de que el gigante asiático se ha convertido en el “epicentro diplomático mundial”, según el diario oficialista chino Global Times.
Con todo, el Kremlin intentó hoy desmarcarse de la visita de Trump y destacó que Rusia y China “no se alían contra nadie”, aunque adujo que sus posturas en política exterior son en muchos casos “idénticas”.
“No hay ninguna relación entre la visita de Trump y la de Putin”, dijo Yuri Ushakov, asesor de Política Internacional del Kremlin, quien recordó que la Casa Blanca postergó el viaje de su líder de marzo a mayo debido a la guerra en Irán.
La diferencia radica en que la relación entre China y EE.UU. se puede considerar entre iguales, mientras que Rusia depende en gran medida del comercio con su vecino asiático, especialmente desde que rompiera lazos con la Unión Europea.
Bolivia sigue en crisis de orden público
En otro frente, policías antimotines se enfrentaron este lunes con gases lacrimógenos a manifestantes que exigían la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, asediado por bloqueos que tienen cercada a la capital política de Bolivia desde hace más de dos semanas.
Apenas seis meses después de asumir el poder, Paz está contra las cuerdas por campesinos, obreros, mineros y maestros que le exigen medidas para enfrentar la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.
En plena jornada de disturbios, la Fiscalía anunció que ordenó la detención de uno de los líderes de las protestas, Mario Argollo, representante de la Central Obrera Boliviana, el mayor sindicato del país, por supuestos delitos de “instigación pública a delinquir” y “terrorismo”.
Con explosivos y piedras, los manifestantes intentaron hacia el mediodía ingresar a la plaza de armas, donde está el Palacio de Gobierno, constataron periodistas de la AFP. Protegidos con escudos, chalecos y cascos, los policías antidisturbios los enfrentaron durante varias horas con gases lacrimógenos que cubrieron las calles con una densa neblina.
Un grupo de manifestantes saqueó una sede del registro nacional de bienes, de donde sacaron mobiliario, computadoras, pantallas y otros artículos de oficina, según imágenes difundidas por el Ministerio de Gobierno. En la noche, Paz ordenó la detención del líder de los manifestantes, en una situación que parece se seguirá agravando.
Cuba amenaza con un “baño de sangre”
Cuba advirtió el lunes sobre un “baño de sangre” si Washington llegara a invadir la isla, mientras el Departamento del Tesoro estadounidense impuso sanciones contra la principal agencia de inteligencia cubana y varios de sus máximos dirigentes, en una nueva escalada de tensiones entre ambos países.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reivindicó este lunes el derecho de la isla a defenderse, un día después de que el sitio de noticias estadounidense Axios informara que La Habana adquirió más de 300 drones militares de Rusia e Irán.
Según el informe, basado en información de inteligencia clasificada, La Habana estaría sopesando utilizarlos contra una base estadounidense en la Bahía de Guantánamo, en el extremo este de la isla, y otros objetivos.
Esa información se publicó en medio de una creciente especulación de que la administración de Donald Trump está evaluando emprender una acción militar para derrocar al gobierno comunista de Cuba.
El reporte señalaba que los buques militares estadounidenses —y posiblemente incluso el estado de Florida— podrían convertirse en blanco de ataques con drones. Un escenario que un funcionario estadounidense presentó, bajo condición de anonimato, como prueba de la “creciente amenaza” que Cuba representa para Estados Unidos.
En un mensaje en X, Díaz-Canel afirmó, sin referirse a las drones, que Cuba posee “el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica”, lo que “no puede esgrimirse lógica ni honestamente como excusa para imponer una guerra contra el noble pueblo cubano”.
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