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[Análisis] Primera reunión del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares

Un movimiento global contra la amenaza atómica se reafirmó en la primera cumbre del instrumento de derecho internacional más contundente en materia de armas nucleares.

Leonardo Bandarra y Carmen Wunderlich
29 de junio de 2022 - 05:52 p. m.
"Los debates en la primera reunión incluyeron temas como consideraciones de género en políticas de seguridad, la asistencia a las víctimas y la reparación del medio ambiente para los afectados por las pruebas y el uso de armas nucleares, la financiación y los procedimientos de verificación del desarme."
"Los debates en la primera reunión incluyeron temas como consideraciones de género en políticas de seguridad, la asistencia a las víctimas y la reparación del medio ambiente para los afectados por las pruebas y el uso de armas nucleares, la financiación y los procedimientos de verificación del desarme."
Foto: Rosatom - Rosatom

Este mes, la humanidad dio un pasó más para eliminar una vieja amenaza para su existencia: las armas nucleares. Entre el 18 y el 23 de junio de 2022, políticos, sociedad civil y diplomáticos se reunieron en Viena, Austria, por la Semana de la Prohibición Nuclear, una serie de eventos para debatir cómo avanzar en la eliminación de las armas nucleares. Estos eventos incluyeron un foro de la sociedad civil organizado por la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2017; una reunión de parlamentarios y la Conferencia de Viena de 2022 sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares. La cúspide de la semana fue la Primera Reunión de los Estados Partes en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).

El TPAN es un logro crucial de décadas de activismo de la sociedad civil y de los Estados no poseedores de armas nucleares para abolir estas armas. El tratado fue redactado en 2017 por 122 Estados miembros de la ONU y es el primer tratado multilateral de desarme sobre armas nucleares en casi treinta años. Es también el primero que prohíbe la fabricación, posesión, uso o amenaza de uso de armas nucleares. El tratado pretende deslegitimar la posesión de estas armas y estigmatizar la práctica de la disuasión nuclear, generando una sanción social. Los Estados poseedores de armas nucleares y sus aliados han boicoteado el tratado. Sin embargo, la norma jurídica creada por el TPAN ya está sacudiendo la política mundial en forma de presiones internas para el desarme, retiro de inversiones de empresas privadas en arsenales atómicos y potenciación de los países pequeños, habitualmente despreciados en la política mundial.

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Con la participación de 65 Estados parte, 29 Estados observadores, 13 organizaciones intergubernamentales y agencias de la ONU, y más de 85 organizaciones de la sociedad civil, la primera reunión del TPAN mostró inclusión, transparencia y un canal de comunicación abierto raramente visto en discusiones sobre seguridad mundial. Entre los estados observadores también se encontraban países bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos, que expresaron su escepticismo sobre la viabilidad de una prohibición de las armas nucleares.

Los debates en la primera reunión incluyeron temas como consideraciones de género en políticas de seguridad, la asistencia a las víctimas y la reparación del medio ambiente para los afectados por las pruebas y el uso de armas nucleares, la financiación y los procedimientos de verificación del desarme. La participación y los testimonios de las personas directamente afectadas por las armas nucleares, incluidos los supervivientes de las pruebas atómicas y los hibakusha, sobrevivientes de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, constituyen un elemento central de la misión de la TPAN para cambiar el enfoque de la seguridad estatal a la seguridad humana. Muchos jóvenes también estuvieron presentes y expusieron a los delegados sus preocupaciones sobre la justicia nuclear intergeneracional.

Los Estados miembros emitieron la declaración más firme contra las armas nucleares jamás redactada por una reunión multilateral de Estados. Esta declaración final condena las amenazas y el uso de las armas nucleares en cualquier circunstancia, aborda los daños indiscriminados causados por las pruebas y el uso de esas armas, e inicia los pasos para garantizar la adhesión universal al tratado por todos los Estados. Los Estados parte también adoptaron un plan de acción con 50 puntos. Este plan hace referencia explícita a la inclusión de las perspectivas de la sociedad civil, crea un consejo científico y aborda la viabilidad de establecer un fondo internacional de ayuda a las víctimas. También establece un plazo de 10 años para la destrucción de las armas nucleares que posean los Estados al adherirse al tratado y de hasta 90 días para la retirada de las armas nucleares que posea un Estado parte del TPAN.

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Los países de América Latina han desempeñado un papel fundamental para que se celebre esta conferencia. Se trata de la región del mundo que se ha declarado libre de armas nucleares y, desde la crisis de los misiles de Cuba de 1962, las voces latinoamericanas se encuentran entre las más fuertes para impulsar el desarme nuclear. No sólo componen la mayoría de los Estados parte del tratado, sino que también fueron esenciales para facilitar la adopción de medidas efectivas para perseguir el desarme nuclear. La aportación de América Latina fue crucial para los debates sobre cómo vincular el desarme nuclear con las políticas de desarrollo y sobre cómo hacer cumplir el tratado mediante futuras estrategias de verificación. Costa Rica presidió la conferencia que redactó el tratado en 2017, y la próxima reunión de los estados parte será presidida por México. Aunque tenga firmado el tratado, Colombia estuvo ausente en la primera reunión; sin embargo, su esperada participación en la próxima reunión deberá reforzar el compromiso latinoamericano con un mundo libre de la amenaza de las armas nucleares.

*El doctor Leonardo Bandarra es investigador postdoctoral en la Universidad de Duisburg-Essen, Alemania. Es parte del proyecto VeSPoTec: Centro interdisciplinario integrado para verificación nuclear, financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania, asociado senior de investigación en la Middle East Treaty Organization (METO) e investigador asociado del Instituto Alemán de Estudios Globales y de Área (GIGA).

*La doctora Carmen Wunderlich es profesora asociada en la Universidad de Duisburg-Essen, Alemania. Investigadora principal del proyecto VeSPoTec: Centro interdisciplinario integrado para verificación nuclear, financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania, y fellow en el Centro de Investigaciones sobre la Paz (PRC) en Praga, República Checa.

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Por Leonardo Bandarra

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