5 Jan 2009 - 2:17 p. m.

Aumenta número de soldados iraquíes que abusa del uso de medicamentos

En particular, abusan de uno que se usa para tratar la enfermedad de Parkinson y que puede tener efectos eufóricos cuando se usa en dosis altas. "Creen que este les permite tener coraje y ser valientes", según un galeno.

Mudhafer Al-Husaini y Erica Goode con la colaboración de Atheer Kakan y empleados iraquíes de The New York Times

Bagdad. Para un soldado del Ejército iraquí que patrulla las calles impredecibles de Bagdad, cada turno de 12 horas es un ejercicio de terror e incertidumbre.

Así es que Ahmed Qasim saca una pastillita blanca llamada Artane que lo ayuda a cumplir sus deberes. "A mí me ayuda a hacer el trabajo", comentó. "No puedo soportar trabajar sin tomar el Artane. Me hace sentir feliz y que estoy volando, pero me puedo controlar".

El abuso de medicamentos recetados, ampliamente disponibles en Irak en el mercado negro y por medio de farmacias privadas, ha aumentado significativamente desde 2003, dicen doctores y otros especialistas de la salud, alimentado por las tensiones de la guerra y la falta de regulaciones gubernamentales estrictas.

Los especialistas dicen que los traficantes tienen un negocio activo con los tranquilizantes, analgésicos y otras drogas, y el abuso es un problema en las prisiones y entre los iraquíes que viven en barriadas pobres o están desempleados.

Sin embargo, en los últimos años, los soldados y policías iraquíes también han recurrido a las drogas para calmar el estrés de su trabajo. En particular, abusan del Artane, un medicamente que se usa para tratar la enfermedad de Parkinson y que puede tener efectos eufóricos cuando se usa en dosis altas.

"Creen que este Artane les permite tener coraje y ser valientes", dijo un doctor, quien habló a condición de guardar el anonimato porque no estaba autorizado para hablar públicamente sobre el tema.

Explicó: "Lo toman para no tener ansiedad ni miedo, para que puedan derribar puertas y entrar a las casas sin vergüenza alguna".

No hay evidencia clara de que el mal uso de los medicamentos recetados tenga un efecto significativo en el desempeño de soldados y policías. Ni hay cifras disponibles sobre qué tan propagado esté el abuso entre las fuerzas de seguridad ni si la mayoría de los que las usan lo hace cotidianamente.

Sin embargo, Qasim de 26 años, estimó que uno de cada tres soldados en su unidad militar toma Artane u otro medicamento cuando está en servicio. Jalal Ammar, un policía iraquí de 45 años, dijo que "probablemente 30 por ciento" de la fuerza policial en la que trabaja usa Artane y otros medicamentos. Amir Al-Haidari, el coordinador de los programas de drogadicción del Ministerio de Salud de Irak, dijo que el abuso de bebidas alcohólicas fue un problema mayor que el de los medicamentos recetados, "pero después de la invasión estadounidense a Irak, se limitó el alcohol debido a la situación de seguridad y las restricciones religiosas".

Ahora, dijo, "las largas jornadas, los ataques suicidas y los asesinatos son factores que conducen a que los elementos de las fuerzas de seguridad recurran al Artane y otras drogas".

Al-Haidari agregó que el Ministerio de Salud empezó una campaña para cerrar farmacias privadas que vendan ilegalmente medicamentos y establecer más restricciones a las recetas médicas. Explicó que el problema no es peor entre las fuerzas de seguridad que entre los civiles.

El Ministerio también está tratando de abrir más centros de tratamiento para adictos, según dijo Al-Haidari. Sólo el hospital psiquiátrico Ibn Rushid en el centro de Bagdad tiene un pabellón dedicado al tratamiento del abuso de bebidas alcohólicas y drogas en Irak.

El general Ahmed Al-Khafaji, un funcionario del Ministerio del Interior encargado de los asuntos policiales, negó que el abuso de drogas sea un tema significativo entre los policías iraquíes.

"No aceptamos ningún tipo de adicción dentro de las fuerzas de seguridad ni en nuestras tropas policiales", dijo y agregó que cualquier policía al que se encuentre abusando de los medicamentos "será dado de baja de nuestro ministerio para siempre".

El mayor general Qassim Atta del Ejército iraquí dijo que los soldados en Bagdad "tienen muy buena salud mental y moral alta".

Cuando se le preguntó sobre el abuso de medicamentos rectados, contestó: "Quizás haya algunos puntos negativos aquí y allá, pero no se puede generalizar con base en esos casos".

En la calle, se conoce al Artane, Valium, y otras medicinas por sus sobrenombres que incluyen "la cápsula", "la ceja" y "la cruz". Ammar dijo que cuando los policías hablan sobre medicamentos entre ellos, se refieren a ellos como "aperitivo" o


"comida preparada".

El uso de drogas está prohibido en las fuerzas de seguridad iraquíes, pero Qasim dijo que los soldados las toman discretamente y que "todo el mundo en el Ejército lo sabe".

No obstante, comentó, "no se pueden tomar abiertamente frente a los oficiales".

Qais, el propietario de la farmacia privada, quien sólo proporcionó su nombre de pila debido a que sus actividades son ilegales, dice que vende Artane u otros medicamentos sin receta y que lo han detenido en tres ocasiones. No obstante, ha sobornado para evitar ser enjuiciado, explicó.

"No trato con extraños a menos que lleguen por medio de la red que conozco", dijo. "Tengo algunas gentes que distribuyen las drogas, y son de mucha confianza. Tengo otros clientes que toman grandes cantidades de drogas, y vienen de cuando en cuando o se las entrego en lugares específicos".

Debido al estigma de la drogadicción, muchos adictos no buscan tratamientos, explicaron médicos. Cuando los soldados o policías sí van a Ibn Rushid para recibir ayuda, llegan vestidos de civil y con frecuencia son renuentes a revelar su grado militar.

Un paciente que buscó tratamiento en el hospital en la primavera, por ser adicto al Artane, dijo a un médico que estaba en el Ejército, pero que se alarmó visiblemente cuando un visitante empezó a hacerle más preguntas sobre su trabajo.

En un estudio poco común sobre la drogadicción, realizado en el Ibn Rushid hace varios años, los investigadores Amir Hussein y Shalan Al-Abbudi encontraron que se habían incrementado considerablemente los casos de abuso de medicamentos recetados de 2002 a 2004. En 2004, 58.4 por ciento de los pacientes admitidos en la unidad de adicciones estaba ahí por abuso de medicinas recetadas, en comparación con 27 por ciento en 2002. Los casos de alcoholismo bajaron de 73 por ciento en 2002 a 40.8 por ciento en 2004.

El Artane fue con mucho la droga más popular entre los adictos, y el Valium estuvo en un segundo lugar cercano, se encontró con la investigación. Otras medicinas incluyeron al Ativan y el Mogadón, también tranquilizantes, el Somadril, un relajante muscular de la misma clase que el Artane, y el jarabe para la tos con codeína.

A diferencia de algunos tranquilizantes y drogas como la cocaína o la heroína, el Artane no produce adicción física, pero puede producir dependencia psicológica. Sin embargo, la etiqueta del medicamento advierte que el alcohol, los barbitúricos o los narcóticos pueden intensificar sus efectos.

Los psiquiatras familiarizados con el abuso de Artane dicen que varía la frecuencia de uso entre los adictos, y en ocasiones sólo lo toman cuando están bajo presión.

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