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Las autoridades estatales y municipales comenzaron la búsqueda de sobrevivientes horas después que Ike tocara tierra en Galveston con vientos de 176 kph, copiosas lluvias y enormes olas.
Durante la noche, las centrales telefónicas de los servicios de emergencia recibieron cerca de 1.250 llamadas de residentes asustados que desobedecieron las órdenes de evacuación obligatoria.
Aunque cerca de un millón de personas desalojaron las comunidades costeras cercanas al lugar donde tocó tierra la tormenta, las autoridades de cuatro condados señalaron que aproximadamente 140.000 no obedecieron las órdenes de evacuación obligatoria.
Los bomberos rescataron a casi 300 personas que cambiaron de parecer y huyeron en el último minuto abriéndose camino con dificultad por las calles inundadas, cargando ropa y otras posesiones.
Más de 4 millones de personas se quedaron sin electricidad, y los suministradores advirtieron que podría tomar semanas restablecer el servicio.
"Las autoridades municipales pueden ordenar evacuaciones en términos muy enérgicos. El gobernador Perry puede emitir advertencias contundentes. Pero no se puede obligar a la gente a abandonar sus casas. Adoptaron la decisión de capear la tormenta y las encomendamos en nuestras plegarias, comentó Mark Miner, vocero del gobernador Rick Perry.
La tormenta, que mató a más de 80 personas en el Caribe antes de llegar a Estados Unidos, se cobró por lo menos dos vidas en Texas, aunque se prevé que la cifra aumentará.
Una mujer falleció la madrugada del sábado al caer un árbol sobre su casa cerca de Pinehurst, en el condado de Montgomery, que la aplastó mientras dormía. Un muchacho de 19 años cayó a un arroyo cerca de Corpus Christi y fue arrastrado por la corriente.