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23 Nov 2021 - 6:30 p. m.

Esas palabras no son suyas: Biden, Putin y otros políticos acusados de plagio

El fraude académico ha sido una constante en la política mundial. Estos son algunos de los casos más recordados de cuando las palabras de presidentes, ministros y congresistas no eran suyas en realidad.
Un caso de plagio le costó la candidatura presidencial a Joe Biden en 1987.
Un caso de plagio le costó la candidatura presidencial a Joe Biden en 1987.
Foto: Agencia AFP

Congresistas, ministros e incluso presidentes han protagonizado escándalos por realizar fraude académico en todo el mundo. El plagio hecho por políticos es más frecuente de lo que se cree, aunque, en la mayoría de los casos, una vez pasada la tormenta mediática no hay consecuencias para sus actos. Aquí va un breve recuento de las copias más recordadas.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos

El actual mandatario estadounidense fue considerado como uno de los candidatos con más posibilidades de triunfar en las elecciones presidenciales de 1988. Sin embargo, en junio de 1987, cuando el Partido Demócrata aún no había realizado sus primarias internas, Biden fue acusado de plagiar un discurso de Neil Kinnock, líder del Partido Laborista Británico. Acá están algunas de las líneas copiadas por Biden:

  • El discurso de Kinnock pronunciado en mayo: “¿Por qué soy el primer Kinnock en mil generaciones en poder ir a la universidad? ¿Por qué Glenys (la esposa de Kinnock) es la primera mujer de su familia en mil generaciones en poder ir a la universidad? ¿Fue porque todos nuestros predecesores eran gordos?”.
  • El discurso de Biden pronunciado en junio: “Comencé a pensar mientras venía aquí, ¿por qué Joe Biden es el primero en su familia en ir a una universidad? ¿Por qué mi esposa, que está sentada entre la audiencia, es la primera en su familia en ir a la universidad? ¿Es porque nuestros padres y nuestras madres no eran brillantes? ¿Es porque soy el primer Biden en mil generaciones en obtener una universidad y un título de posgrado que fui más inteligente que el resto?”.

Maureen Dowd, un periodista de The New York Times, expuso las similitudes entre un discurso y otro. Luego llegaron otras acusaciones sobre Biden que apuntaban a que el entonces candidato había tomado apartados de discursos de los demócratas John F. Kennedy, Robert Kennedy y Hubert Humphrey, por lo que tuvo que retirarse de la campaña presidencial.

Vladimir Putin, presidente de Rusia

En 2006, investigadores del Instituto Brookings, un centro de pensamiento, acusaron al presidente ruso de robar 16 de las 20 páginas de un artículo publicado por la Universidad de Pittsburgh para defender su disertación en Economía en 1997 titulada “Recursos minerales y de materias primas y la estrategia de desarrollo para la economía rusa”.

Sin embargo, no fue la única acusación grave que sufrió Putin. La exparlamentaria rusa Olga Litvinenko denunció que la tesis de Putin fue escrita en realidad por Vladimir Litvinenko, padre de la política, rector de la Universidad de San Petersburgo y entonces asesor académico del ahora mandatario ruso. Putin nunca respondió a las acusaciones

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Congresistas y candidatos estadounidenses

Si bien el caso de Biden ha sido el más sonado, el presidente no ha sido el único acusado de cometer plagio. El congresista republicano Rand Paul, quien aún permanece en su cargo, fue acusado de copiar un discurso de la película Gattaca directamente de Wikipedia. Paul también fue señalado de usar pasajes sin atribución de Forbes y el Cato Institute para su libro “Matones del Gobierno”. Aunque admitió que no había atribuido la cita correctamente, señaló que era víctima de “ataques enemigos”. John Walsh, otro congresista, también se vio envuelto en un escándalo de plagio: tres cuartas partes de su tesis de maestría fueron tomadas de otro documento.

No son los únicos republicanos en la lista: Ben Carson, candidato presidencial en 2015, también fue acusado de robar pasajes enteros de artículos en internet para su libro “América, la hermosa”. Carson dijo que “intentó citar adecuadamente todas las fuentes”, pero que sin darse cuenta “faltaron algunas citas”.

Algunos asistentes de la Casa Blanca, como Timothy Goeglein, también han sido acusados de plagio y lo han admitido. Pero antes de salir de Estados Unidos, hay que hacer mención del caso de Melania Trump, quien copió parte de su discurso en Cleveland para la Convención Republicana de 2016 de uno que había dado Michelle Obama, esposa del expresidente Barack Obama.

Victor Yanukovych y Arseniy Yatsenyuk, expresidente y primer ministro de Ucrania respectivamente

Al igual que otros políticos, el expresidente ucraniano Victor Yanukovych también habría tomado grandes apartados de otros textos para su libro “Ucrania, una oportunidad”. Según explicó, las notas a pie de página se eliminaron para “facilitar la lectura”. No es la única vez que fue acusado de plagio. En 2004, cuando intentó llegar a la presidencia por primera vez, Yanukovich tuvo un escándalo respecto a la presentación de su campaña, pues cometió por lo menos una docena de errores ortográficos que sembraron las dudas sobre un posible plagio en el documento. Años después, en 2017, Arseniy Yatsenyuk, exprimer ministro ucraniano, revivió el debate sobre el fraude académico al recibir acusaciones de plagiar su disertación. Los dos casos quedaron en el olvido.

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Pedro Sánchez, un caso que todavía se debate

El presidente del Gobierno español fue el protagonista del caso más sonado de plagio en España en los últimos años. Medios españoles como ABC compararon la tesis de Sánchez con otros documentos y encontraron que estaba repleta de plagios e irregularidades. Sin embargo, el análisis de tres programas anticopia concluyó que la tesis no contenía plagio.

“La ausencia de plagio en la tesis es paralela a la escasa relevancia e impacto que ha tenido la tesis de Sánchez en el mundo académico, bien por el difícil acceso al texto, hasta hoy solo disponible en formato papel, bien por su propio interés intrínseco. Según la plataforma Google Scholar, especializada en búsqueda de literatura científica, la tesis de Sánchez no ha sido citada ni una sola vez por otros académicos en sus trabajos”, apuntó el diario El País de España.

Enrique Peña Nieto, expresidente mexicano

El caso de Peña Nieto es muy recordado en México. Una investigación concluyó que el exmandatario había plagiado 197 de los 682 párrafos de su tesis para graduarse de Derecho en la Universidad Panamericana en 1991. Es decir, el 28,88 % del documento fue una copia. Cuando el escándalo salió a la luz, en 2016, Eduardo Sánchez, vocero de Peña Nieto, dijo que todo era producto de “errores de estilo” a la hora de entrecomillar las citas.

Plagio, un dolor de cabeza para Merkel en Alemania

Son muchos los funcionarios y funcionarias que han sido acusados de plagiar un documento en Alemania, pero el caso de Karl Theodor zu Guttenberg ha sido uno de los más sonoros. La Universidad de Bayreuth detectó plagio en la tesis doctoral del exministro de Defensa alemán, quien no tuvo otro remedio que renunciar a su cargo. Para la canciller Angela Merkel este fue un golpe duro, pero no sería el único ni el más duro en su gabinete. Annette Schavan, quien estaba a la cabeza de la cartera de Educación y Ciencia, plagió su tesis doctoral con la que aspiraba a graduarse de la Universidad de Düsseldorf. Al igual que con el caso Guttenberg, Merkel tuvo que pedirle la renuncia.

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Y aunque el caso de Schavan parece ridículo, ya que se desempeñaba en la cartera de Educación y debía dar ejemplo con su comportamiento, hubo otro peor. En 2013, Alemania descubrió que la parlamentaria Petra Hinz había mentido en todo su currículum: ni siquiera se había graduado del bachillerato. La presión política obligó a la diputada del Partido Socialdemócrata a dejar su curul.

Hungría, un caso con consecuencias

Si bien en la mitad de los casos recopilados hemos visto una falta inmensa de justicia, el caso húngaro nos recuerda que la rendición de cuentas puede llegar tarde o temprano. La Universidad de Medicina Semmelweis de Budapest encontró que la tesis doctoral de Pál Schmitt, presidente de Hungría, fue copiada de otro documento. Schmitt se vio en la obligación de renunciar a su cargo en 2012 y su título de doctor fue anulado.

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