Aunque Luiz Inácio Lula da Silva no es candidato en estas elecciones regionales, sí se juega su capital político en las urnas. El Partido de los Trabajadores, al que pertenece el mandatario, y que es cuestionado por corrupción en los últimos meses , aspira ganar las alcaldías más importantes.
Mañana los ciudadanos brasileños escogerán entre 57.700 candidatos a los alcaldes, vicealcaldes y concejales de cada municipio del país. Para los concejos son 52.137 los aspirantes y para las alcaldías 5.563.
Estas elecciones han sido seguidas por los medios internacionales por una serie de hechos particulares, más que por las propuestas de los candidatos. Entre los aspirantes se encuentran desde presos, condenados por homicidio y narcotráfico hasta ocho Barack Obamas y 179 Lulas. Además en las zonas más deprimidas de las grandes ciudades del país, cuerpos de las Fuerzas Armadas tuvieron que tomar posiciones para proteger a los candidatos que eran hostigados por grupos paramilitares y delincuencia organizada. En Río de Janeiro fueron asesinados a disparos ocho de los aspirantes a alcalde, y cerca de 89 candidatos al concejo..
El Tribunal Superior Electoral también alertó sobre las pocas candidaturas de mujeres, que sólo representan el 21% de las opciones a elegir frente al 79% de candidatos hombres.
Las elecciones también servirán para prever quién podría suceder a Lula da Silva, quien no podrá ser reelegido por segunda vez.