Publicidad

Brasil, centro del debate

El lunes cumple tres meses la crisis política hondureña causada por el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, quien desde hace ocho días está asilado la embajada brasileña en Tegucigalpa.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Internacional
27 de septiembre de 2009 - 08:00 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Roberto Micheletti, presidente de facto de Honduras, está cerrando todas las puertas que permitían una posible solución a la grave crisis política que vive el país centroamericano desde el pasado 28 de junio, cuando el mandatario Manuel Zelaya fue sacado del país a punta de fusil.

Micheletti no sólo ha rechazado la mediación internacional —ayer impidió la entrada de una delegación de negociadores de la OEA— sino que también le dio un ultimátum a Luiz Inácio Lula da Silva para que defina la situación de Zelaya. “Le pido a Brasil que su embajada no sea utilizada para llamar a la insurrección y esperamos que en un plazo no mayor a diez días defina la situación del señor Manuel Zelaya. De no ser así, nos veremos obligados a tomar medidas adicionales conforme al derecho internacional”, señaló un comunicado de la Cancillería hondureña.

A las pocas horas, el presidente de Brasil le respondió a Micheletti que no aceptaba el ultimátum. “Manuel Zelaya es huésped de la embajada de Brasil, él es el presidente legítimo de Honduras y para mí sólo hay una solución: que los golpistas salgan del palacio presidencial y Zelaya regrese al poder y convoque elecciones”, advirtió Lula desde Isla Margarita, en donde participa en la II Cumbre América del Sur-África.

Mientras tanto aumentan las críticas a Lula. Según un artículo publicado en la prestigiosa revista política Veja, Brasil se equivocó al inmiscuirse en el conflicto del país centroamericano. “Al contrario de la tradición diplomática nacional, Brasil se entrometió en la política interna de otro país de la peor manera posible: como coequipero de Hugo Chávez”.

El gobierno de Lula da Silva ha insistido en que nunca conoció los planes de Zelaya para ingresar a su embajada en Tegucigalpa. Pero pocos le creen. En el Senado le piden explicaciones y también una pronta solución. El senador José Agripino Maia, del opositor partido Demócratas, dice que esta fue una mala jugada y se pregunta: “Será que Lula aceptó entrar en el juego para quedar bien con Hugo Chávez?”.

Por Redacción Internacional

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.