Miles de hogares y edificios oficiales quedaron dañados en el área de Galveston y Houston, donde el huracán tocó tierra en la isla de Galveston con vientos de 177 kilómetros por hora.
Según afirmó Bush este sábado, en una declaración desde los jardines de la Casa Blanca, los servicios de emergencia comenzarán sus tareas tan pronto haya pasado el peligro y las condiciones meteorológicas lo permitan. "Es una tormenta enorme" y todavía no ha terminado de pasar por la zona, explicó el presidente.
Ike, cuyo centro tiene un diámetro de casi mil kilómetros, tocó tierra con categoría 2 en la escala de Saffir Simpson, de un máximo de cinco. El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, se desplazará a la zona afectada en cuanto sea posible, probablemente esta misma tarde, para coordinar las tareas de asistencia, indicó Bush.
El presidente estadounidense prometió toda la ayuda necesaria desde los estamentos federales, estatales y locales, pero expresó su preocupación por el impacto que el paso de Ike pueda tener en el sector energético estadounidense.
La Agencia para la Protección del Medioambiente ha suspendido una serie de condiciones para permitir la importación de ciertos tipos de gasolina, explicó Bush, que agregó que el Gobierno "supervisará cuidadosamente los precios" del combustible para garantizar que el consumidor sea tratado de manera justa pese a los problemas.
Ike, el mayor ciclón que ha tocado tierra en EEUU desde el paso del Katrina por Nueva Orleans en 2005, ha obligado a cerrar 17 refinerías de petróleo en el Golfo de México, donde se procesa el 22 por ciento del combustible estadounidense.
El huracán, que ha venido acompañado de olas de más de siete metros en la costa e intensas lluvias, ha causado la muerte, según los primeros informes, de al menos tres personas: un niño golpeado por una rama desprendida de un árbol al norte de Houston, un bañista ahogado en el mar frente a Corpus Christi y un anciano fallecido mientras le evacuaban en el condado de Brazoria.
El paso del ciclón, que ha dejado a cerca de cuatro millones de personas sin electricidad, ha desatado también numerosos incendios que no es posible sofocar aún debido a las malas condiciones meteorológicas.
Se teme también por los miles de personas que desoyeron los llamamientos para la evacuación y que podrían necesitar rescate de sus viviendas inundadas
El huracán dejó sumergido el espigón de más de cinco metros de altura que se eleva frente a Galveston.
Más de 60.000 personas habían abandonado esa isla ante los llamamientos de las autoridades, que instaban a la población a evacuarla o "encarar una muerte segura".
La ciudad de Houston, a 80 kilómetros de Galveston hacia el interior de Texas y la cuarta en tamaño en EEUU, también ha resultado muy afectada por el huracán. Tan sólo uno de los mayores hospitales y el centro de la ciudad cuentan con energía eléctrica.