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“Colombia debe retomar el rumbo de su política exterior”: Clara Inés Chaves

Clara Inés Chaves en su libro “Crónicas de juegos y maquinaciones políticas”, que presentará el próximo 25 de junio, habla de las fallas de la política exterior colombiana que deja al país en desventaja frente a la comunidad internacional.

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22 de junio de 2020 - 02:00 p. m.
Clara Inés Chaves presentará su nuevo libro el próximo jueves en un Facebook Live con Juan Fernando Cristo.
Clara Inés Chaves presentará su nuevo libro el próximo jueves en un Facebook Live con Juan Fernando Cristo.
Foto: Archivo Particular
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La pandemia de COVID-19 puso en evidencia las dificultades de los países en distintas áreas; en Colombia, dice la analista Clara Inés Chaves en su libro “Crónicas de juegos y maquinaciones políticas”, reveló las fallas de la política exterior que deja al país en desventaja frente a la comunidad internacional. Chaves, abogada, exdiplomática y columnista de varios medios de comunicación presentará su nuevo libro el próximo 25 de junio en Facebook live a las 6 de la tarde. Entrevista.

¿Es equivocada la política exterior de Colombia?

Para entender el tema, debemos partir del significado de la política exterior como el conjunto de disposiciones públicas que un gobierno emite en función de los intereses nacionales y en relación con los demás actores de un país, es decir que hay una relación estrecha entre la política interna con la política exterior y la agenda del orden internacional. Por su parte, el orden internacional es un sistema de reglas, costumbres y valores que se desarrollan y se imponen de conformidad a las necesidades de la situación global del momento.

En este sentido es equivocada la política exterior del país porque solo se ha concentrado en el tema de Venezuela cuando es un tema regional y que le concierne a los propios venezolanos, que sin desconocer que tiene influencia en los temas internos del país, no es lo fundamental, y en este punto en particular el gobierno no ha tenido éxito.

Si Colombia quiere estar a la altura de los actuales retos del orden internacional es fundamental que retome el rumbo de su política exterior y se centre en la paz, el medio ambiente, en la seguridad alimentaria que son los retos actuales. La comunidad internacional es consiente que la Colombia actual dice una cosa y en su actuación es distinta. Es decir, no hay coherencia entre el discurso que hace el gobierno a la comunidad internacional con las obligaciones que adquirió y la casi nula actuación frente al cumplimiento de sus compromisos.

¿Por qué?

Porque la política exterior es el arma que tiene un país para potencializar las soluciones a los problemas internos. Es decir, si le damos impulso a la paz y al cumplimiento de los acuerdos, pues no solo fortalecemos nuestra imagen en el exterior como un país reformista, demócrata, sino que atraemos inversión extranjera y vigorizamos el turismo, el campo, pues tenemos una gran deuda histórica en este sentido, y el campo debe de ser una herramienta de desarrollo.

Debemos repensar la economía y vincular el sistema de salubridad pública con los retos actuales, ya que este tema es fundamental no solo en Colombia sino en el mundo entero, pues se evidenció con el Covid-19 que la salubridad pública en el mundo colapso, y es un tema de alto interés para los gobernantes mundiales, y debe de serlo también para Colombia.

¿Puede darnos ejemplos específicos de errores que ha cometido Colombia en su manejo de política internacional?

La comunidad internacional ha estado atenta a la evolución de la implementación de los acuerdos de paz. Actores como la Unión Europea, países europeos y las Naciones Unidas entre otros, han venido dando no solo su apoyo político, sino económico, pues han sido donantes antes, durante y después de los acuerdos de paz.

En diversas noticias de prensa se ha conocido la inconformidad y los llamados de atención que la Unión Europea, como Naciones Unidas y algunos países europeos como Alemania y Francia por ejemplo, junto con algunas ONG, han venido realizando al gobierno para que se implementen los acuerdos de paz, pues estos no avanzan, y para que cesen los asesinatos de líderes sociales.

Recientemente se conoció por los medios de prensa, sobre los recientes escándalos referentes al nombramiento de funcionarios públicos que de una manera u otra han tenido algún tipo de vinculación con narcos o paras, o que según declaraciones que se conocen en la prensa, han venido dando desde se firmaron los acuerdos de paz, pues estos altos funcionarios que se nombraron en posiciones claves para la implementación de los acuerdos de paz, nunca han estado de acuerdo con ellos y menos con su implementación, y al contrario se han caracterizado por entrabar los procesos de ejecución de los acuerdos y de sus órganos que se crearon.

Esto es un mal mensaje no solo para los colombianos que creemos en la paz y en la democracia, sino para la comunidad internacional que está comprometida en la implementación de este proceso.

De otra parte, en el tema del medio ambiente, hemos perdido también el año. La apuesta por salvar el planeta es vital. Colombia es uno de los países que comparten soberanía sobre la cuenca amazónica, uno de los pulmones del mundo, y que contiene una gran biodiversidad y ecosistemas importantes, nuestro país debería hacer honor a ese compromiso.

Ver más: Corrupción, una pandemia en el COVID-19 que se busca frenar

Otro error fue al haber negado la entrada al país al funcionario de Naciones Unidas que hizo el reporte sobre la violación de Derechos Humanos en Colombia.

El informe de Derechos Humanos –DDHH- presentado por la ONU generó rayos y centellas. Recordemos lo que salió por la prensa referente a las palabras que en su momento dijo el senador Ernesto Macías que sugirió cerrar la oficina de Naciones Unidas en Colombia, las cuales no solamente fueron insultantes sino poco atinadas, pues con ello nos estaría conduciendo a posicionarnos al lado de Siria, Afganistán, Irán y demás países que se reconocen en el mundo por violar los Derechos Humanos y por su impunidad.

Lo que resulta lamentable y penoso es que el Gobierno colombiano olvide que las Naciones Unidas tienen una oficina que es la del Alto Comisionado para los DDHH – ACNUDH – en distintos países, cuyo objetivo es velar por la protección y el disfrute de esta clase de derechos en el mundo, y como tal, proteger los tres pilares de esta institución internacional que son: la paz y la seguridad, los Derechos Humanos y el desarrollo.

Es penoso que la diplomacia colombiana olvide las funciones propias de las Naciones Unidas y de la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH, la cual proporciona a esta institución internacional la información que requiera en esta materia, y a la vez recibe en cada país, las denuncias individuales sobre estas violaciones.

¿Cuáles son las principales desventajas que Colombia ha enfrentado justamente por lo que usted argumenta, su ausencia de política exterior?

La polarización, la falta de valores, de una cultura de paz, de una identidad nacional, de un compromiso de los colombianos para con el país, la excesiva centralización, el abandono de los territorios y su negativa clasificación, junto a los males que dejo el conflicto armado como la corrupción, han hecho que se pierda el foco en una verdadera política exterior.

Mi libro habla de la importancia de una unión entre todos los actores del país, en que no olvidemos nuestra historia para que no se repitan los errores del pasado. Colombia debe de estar por encima de los partidos políticos y de los intereses personales de unos pocos.

Urge la cohesión social, el retorno de la confianza y la credibilidad en la institucionalidad. Colombia retrocedió en el contexto internacional. El Alto Comisionado para la Paz de Colombia, Miguel Ceballos, celebró este hecho de incluir a Cuba y Venezuela en su lista de países que no cooperan en la lucha antiterrorista por su presunto apoyo a las disidencias de las FARC y a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

En este sentido, es un error diplomático porque independientemente que nos guste o no los gobiernos de Cuba y Venezuela, ellos apoyaron las negociaciones tanto con las FARC como con el ELN. Bajo el Derecho Internacional los países que ayudan como mediadores en procesos de negociación o terceros países de buena voluntad, estos terceros países facilitan el dialogo para llegar acuerdos entre las partes, y ellos no son culpables si una de las partes, (en este caso el ELN) abandona la mesa de negociación. Esta situación es también un mal mensaje para la comunidad internacional, pues en el futuro si Colombia quiere iniciar un proceso de negociación con algún grupo, el país que invite Colombia para ser un mediador, va a tener que pensarlo mucho, y dudo que vaya aceptar. Esto es como si usted invita a alguien a su casa para que le ayude a solucionar un problema con su vecino, y luego usted lo llama criminal porque no pudo solucionar el problema con su vecino. Es algo que no tiene presentación.

Otro tema fue el del director del Centro de Memoria Histórica que sacó prácticamente al país de toda la red de los Centros de Memoria Histórica en el mundo, porque no quiso responder según noticias de prensa que en Colombia existe un conflicto armado. Esto también es una mala imagen para la nación, pues no se puede negar algo tan evidente y menos aún si el tema de la existencia de un conflicto armado en Colombia fue lo que permitió la realización del acuerdo de paz y los compromisos adquiridos por parte de Colombia a nivel internacional.

Al perder Colombia credibilidad y confianza con sus socios estratégicos, el país podría quedar poco a poco aislado y no tendría el peso específico para imponerse ni liderar procesos importantes a su favor, ni conseguir votos para sus propias candidaturas e intereses.

¿Cómo sugiere usted que debe ser la política exterior nacional, basada en las recomendaciones que hace en su libro?

Para ello debemos preguntarnos qué puede aportar Colombia como actor de política exterior en la agenda internacional, cuáles son sus ventajas comparativas que le interesa al mundo, que le aporta sus relaciones internacionales a Colombia y cuáles son sus aliados privilegiados. Es importante que todas las acciones se tomen pensando en el bien común, en esa Colombia olvidada por años. Debemos mirar con sensatez nuestra problemática interna y priorizar los temas.

Debe existir una política de Estado sería y a largo plazo que deba estar fuera del alcance de todo color partidista e ideológico, para que se concentre en temas fundamentales que le permitirá al país solucionar problemas de su política interna y ganar aliados internacionales para sus fines, como el desarrollo del país, la diversificación de su economía, el fortalecimiento de su política y liderazgo, etc.

Es hora de fortalecer el Estado, y usar los canales internacionales para que continúen apoyando nuestros procesos internos a fin de traer paz y desarrollo al país. Este es un tema que aportará a todos los colombianos grandes dividendos.

Ver más: Coronavirus, ¿peligro para las democracias?

Es hora que el pueblo colombiano piense que es un actor fundamental en el proceso de recuperar al país y de que se comience a cumplir con las obligaciones que todos los colombianos tenemos para con Colombia y para con la sociedad. Debemos ser actores solidarios que aprenden de su propia historia y la de los otros, como por ejemplo, cuando se dio la reconstrucción de las dos Alemanias, el pueblo alemán y sus líderes se unieron en una sola bandera y lo consiguieron. Colombia debe ser igual.

También habla de problemas estructurales en la política interna que han afectado la política internacional. ¿Cómo cuáles?

El principal problema estructural es la debilidad del Estado, de su política pública y de la corrupción. No hay políticas públicas a largo plazo, sino cortoplacistas, así es imposible que el país cumpla con los objetivos del desarrollo sostenible 2030. No hay una visión al 2030. No hay una cohesión entre los actores del poder.

¿Cuál es el nuevo orden mundial que según usted surgirá tras la pandemia de COVID-19?

El coronavirus colapso las economías en el mundo, en particular las de Occidente. Ante el vacío del liderazgo de los Estados Unidos y ante el problema del petróleo que surgió en su momento, China y Rusia se han venido fortaleciendo, y China en particular ha venido ganando terreno, pero aún existe un vacío de poder dejado por Estados Unidos que durante años debido a sus propias condiciones y a la alta gobernabilidad que tuvo, fue el país que dirigió la solución de las distintas crisis que el mundo ha vivido.

Ante la duda que Estados Unidos generó sobre la posible culpabilidad de China por la pandemia del Coronavirus, China ha venido ayudando a algunos países como por ejemplo Italia, Portugal entre otros, enviando elementos que se requieren para esta crisis de salubridad pública, como una manera de quitar la mala imagen que se le adjudicó.

Por su parte la Unión Europea enfrenta crisis en su interior, pues países pobres que la conforman se quejan de su abandono frente a la crisis de la pandemia, y se habla entonces de una reestructuración de esta organización que tiene un estatuto particular a nivel internacional que se asemeja a un Estado.

Alemania y Francia han tomado el liderazgo para llamar a la solidaridad y unión internacional a fin de trabajar en los nuevos retos que con ocasión a esta pandemia surgieron, como los que mencioné anteriormente que son: salvar el planeta, la seguridad alimentaria, el fortalecimiento del campo, reducir los efectos negativos del gas carbónico, acabar con todos los procesos o actuaciones que continúen afectando el planeta como el fracking por ejemplo, fortalecer la democracia, la paz, la cooperación internacional y a la creación de una confianza entre los estados, entre otros.

Todavía no se vislumbra un líder que ayude a la cohesión de todos los países para que estos retos se puedan cumplir con mayor facilidad.

Habrá que esperar a conocer quién será el ganador de las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos, pues este es un tema vital a fin de conocer si esta potencia va a retomar el liderazgo que perdió durante la era Trump con su política de Estados Unidos primero, la cual ha venido aislando al país del norte de sus aliados y viene empujando sin querer quizás el fortalecimiento de la China en todos sus escenarios.

De igual forma se habla de los peligros del regreso del totalitarismo, los que he se fomentan con el populismo de derecha y de izquierda y que debemos combatir, pues tenemos que repensar y fortalecer la democracia con un Estado social de derecho más intervencionista, que fortalezca distintos aspectos como la salubridad pública, la cohesión social, la equidad social, la educación, la ciencia, la tecnología y una economía más social e incluyente, a fin de combatir la enorme miseria que se acrecentó con ocasión de la pandemia en la que hemos perdido un gran número de personas que perteneció a la clase media y que ahora se empobrecieron.

¿Cómo quedará Colombia en ese panorama?

Colombia hace parte de la asociación del Pacifico. Los países importantes en este sector son China y Corea del Sur, por lo que es tiempo que Colombia se posiciones en el Pacifico y a la vez, diversifique sus relaciones internacionales y desarrolle sus capacidades intelectuales de la cuarta generación y comerciales con el Pacifico en particular.

Debemos dejar de mirar al norte solamente, pues eso nos hace dependiente y en la actualidad los Estados comienzan a reasumir responsabilidades que le habían dejado a otros actores, por lo que es importante que genere confianza y credibilidad.

Si Colombia no retoma el curso de la gobernabilidad, la paz, el fortalecimiento de su institucionalidad y de la justicia, la reducción de las brechas sociales, y si no implementa políticas públicas de Estado de largo plazo para dar solución a los problemas que enumere en una de sus preguntas anteriores, pues difícilmente podremos estar a la altura de los nuevos retos que el mundo impone, y si por el contrario terminaremos acabando con nuestros recursos naturales, desolando el campo, en manos de los corruptos y de los distintos grupos ilegales que se disputan el control de las principales y ricas zonas del país como la Amazonia por ejemplo . Es decir, llegaremos a ser como lo es Venezuela en este momento. ¡Dios nos libre!

Pero si por el contrario, aterrizamos y nos concentramos en los temas fundamentales que acabo de mencionar, podremos a llegar a ser una potencia regional y a recuperar la credibilidad que hemos perdido, pues ahora nos caracterizamos por ser un país que no cumple con los acuerdos que se adquirieron porque confunden la política de Estado con la política del gobierno de turno de odios y amores.

Las alianzas son fundamentales, y la principal por la quedemos comenzar es por la alianza entre todos los colombianos para que exista una cohesión social, a fin de lograr los objetivos y cumplir con el objetivo 17 del desarrollo sostenible.

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