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2 Aug 2022 - 12:41 p. m.

¿Cómo EE. UU., sin soldados, mató a Ayman al Zawahiri, líder de Al Qaeda?

Se trató de una opración milimétricamente planeada. Se emplearon drones remotamente manejados.
La seguridad talibán monta guardia en el barrio donde un ataque con drones estadounidenses mató al líder de Al-Qaeda Ayman al-Zawahiri, en Kabul, Afganistán.
La seguridad talibán monta guardia en el barrio donde un ataque con drones estadounidenses mató al líder de Al-Qaeda Ayman al-Zawahiri, en Kabul, Afganistán.
Foto: EFE - STRINGER

Amanece en Kabul y un dron estadounidense sobrevuela la capital afgana el domingo mientras Ayman al Zawahiri está en el balcón de su casa. Se disparan dos misiles, tras años de seguimiento y por decisión de Joe Biden, contra el líder de Al Qaeda, quien cae muerto.

Alrededor de la casa donde viven su mujer, su hija y sus nietos, los rastros de un ataque son mínimos. No parece haberse producido ninguna explosión y tampoco se conocen más víctimas.

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Este ataque aéreo en un cielo de verano es, según Estados Unidos, el resultado de años de seguimiento y meses de reconocimiento.

Buscado desde hace años por los servicios secretos estadounidenses, especialmente tras la muerte en 2011 de Osama Bin Laden, a quien sucedió como jefe de la organización terrorista, Ayman al Zawahiri parecía estar refugiado entre Pakistán y Afganistán.

Según un alto funcionario estadounidense, Washington localizó a su familia en 2022 en una casa usada como escondite en Kabul, ciudad de la que el ejército estadounidense se había retirado precipitadamente el pasado mes de agosto ante la toma del poder por los talibanes.

Un trabajo de inteligencia confirmó en los meses siguientes que el propio Ayman al Zawahiri estaba allí. Los estadounidenses estudiaron la estructura de la casa, los riesgos para los civiles y su forma de vida: nunca salía.

Modelo presentado a la Casa Blanca

“Identificamos a Zawahiri varias veces y por largos periodos en su balcón, donde finalmente fue abatido”, explicó la noche del lunes un alto funcionario estadounidense, mientras Biden anunciaba la noticia.

Apenas un puñado de funcionarios estaba al tanto de la operación durante su preparación, en mayo y junio.

Un proyecto de operación se le presentó el 1º de julio a Biden en la llamada “sala de situaciones” de la Casa Blanca, mismo espacio desde el que, según una conocida foto, el expresidente Barack Obama siguió en directo el asalto contra Bin Laden en 2011 junto a Biden, entonces su vicepresidente.

El mandatario recibió incluso una maqueta de la casa al término de la presentación.

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El 25 de julio, Biden reunió a los principales asesores y “buscó saber más sobre la organización de las habitaciones detrás de la puerta y la ventana del tercer piso”.

El presidente, positivo entonces para covid, pidió la opinión de todos y “autorizó un ataque aéreo preciso y adaptado”, continuó el alto funcionario estadounidense, que pidió el anonimato.

A las 6H18 del domingo en Kabul, hacían unos 17ºC, el sol había salido hacía una hora y el jefe de Al Qaeda se había levantado.

“El ataque fue finalmente ejecutado (...) por un dron. Dos misiles Hellfire (fueron disparados contra) Ayman al Zawahiri, que es abatido”, narra el funcionario.

“Fue asesinado en el balcón”.

Misil secreto

“Según múltiples fuentes de inteligencia”, continúa, se trata en efecto de él y solo él quien murió, no familiares ni civiles.

Los talibanes, que controlan el país, dijeron a la AFP que un cohete impactó una casa vacía en la acomodada zona residencial de Sherpur, sin causar víctimas.

Según Washington, la operación no necesitó efectivos militares en el terreno en Kabul.

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¿Cómo?

Estos múltiples elementos sugieren el uso por parte de Estados Unidos de un arma cuya existencia nunca ha sido confirmada: los misiles Hellfire R9X “flying ginsu”, que llevan el nombre de una marca estadounidense de cuchillos inspirada en Japón.

Se dice que esta versión modificada del misil estadounidense carece de carga explosiva pero tiene seis cuchillas que se despliegan antes del impacto para cortar su objetivo sin efecto de explosión.

Una foto del vehículo de un supuesto objetivo en Siria en 2017 muestra un enorme agujero en el techo, el interior destrozado, pero la parte delantera y trasera intactas.

“Esta misión fue cuidadosamente preparada”, elogió Biden en su discurso. Fue “un éxito”.

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