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Ya lo había anunciado el presidente de Cuba, Fidel Castro, hace más de un mes, pero el jueves la medida se hizo oficial en el periódico oficial, Granma. A partir del 10 de noviembre los cubanos podrán comprar y vender casas, luego de décadas de restricciones legales, calificadas por el propio Castro como “excesivas”.
“¡Enhorabuena! Es una medida extraordinaria que será muy bien recibida. Ahora todo el mundo puede vender y comprar casas sin problemas”, declaró a la AFP Aida Iglesias, en la "bolsa de permutas" callejera en el Paseo del Prado en La Habana, donde los cubanos acuden a intercambiar sus casas. Iglesias, un ama de casa de 64 años, permutó seis veces hasta lograr “la casa de sus sueños” y ahora quiere cambiarla otra vez para pasar la vejez cerca de sus hijos. Ella piensa que el decreto para la compraventa de viviendas, promulgado este jueves, puede facilitarle las cosas. “Ahora si no encuentras una buena permuta, pues puedes vender tu casa y comprar otra”, explicó Iglesias.
Más del 80% de los cubanos son dueños de sus viviendas y no pagan impuestos por ellas. Otros pagan bajos alquileres al Estado, pero hasta ahora no podían venderlas, solo cambiarlas pero luego de cumplir con casi 190 disposiciones, de lo contrario, el negocio sería ilícito. Con 11,2 millones de habitantes, Cuba tenía hasta 2010 un déficit de 600.000 casas, en parte por los destrozos que causaron tres huracanes en 2008. Según datos oficiales, más del 50% de las construcciones están en mal estado y cerca de 8 de cada 10 edificios necesita reparaciones.
El decreto aprobado por Castro, que formaliza una de las 300 medidas aprobadas en abril en el VI Congreso del Partido Comunista, establece normas para la compraventa de casas entre cubanos o extranjeros residentes en la isla, así como su traspaso en casos de divorcio, fallecimiento o salida definitiva del país. Un funcionario de Vivienda de La Habana explicó bajo anonimato a la AFP que la disposición marca “un cambio sustancial” frente a la legislación que estuvo vigente durante medio siglo, pues "por primera vez" la voluntad de los cubanos “no está limitada por ley”, lo que les permite ejercer “un verdadero sentido de posesión sobre el bien”.
Según la nueva legislación, sólo se podrá ser propietario de una vivienda como residencia permanente y otra en zonas de descanso o verano. La transacción deberá realizarse ante notario público en el municipio en donde esté ubicado el inmueble y se aplicarán impuestos que todavía no se precisan.
Uno de los artículos más aplaudidos por los cubanos es el que deroga la confiscación de bienes, incluida la vivienda, que desde el triunfo de la revolución en 1959 castigaba a los emigrantes. La norma es clara, quien se va del país no podrá conservar la vivienda, pero sí podrá transferirla a sus familiares o personas con las que haya convivido durante cinco años. Casi dos millones de cubanos viven en el exterior, por lo que esta medida podría tener gran impacto.
Desde que asumió el mando en julio de 2006 cuando enfermó su hermano Fidel, Raúl Castro ha levantado diversas restricciones y prohibiciones como las que impedían a los cubanos hospedarse en hoteles, rentar autos, contratar celulares o comprar electrodomésticos. En septiembre autorizó la compraventa de automóviles y se espera que la próxima medida que se anuncie sea la flexibilización de la política migratoria.