El Congreso de Honduras comenzó la sesión en la que determinará si el presidente depuesto, Manuel Zelaya, derrocado en el golpe de Estado del pasado 28 de junio, es o no restituido.
La sesión comenzó con casi tres horas de retraso, bajo la dirección del presidente del Legislativo, José Alfredo Saavedra.
La Policía ha dispuesto un dispositivo que impide el acceso al Congreso y mantiene los negocios de la zona cerrados con un primer cordón a unos cien metros de la sede legislativa y una segunda línea de efectivos policiales en las inmediaciones del Parlamento.
En los alrededores cientos de seguidores del depuesto presidente aguardan la determinación de la Cámara, contemplada en el acuerdo Tegucigalpa-San José que firmaron Zelaya y el presidente de facto, Roberto Micheletti, el pasado 30 de octubre.
Fuentes parlamentarias consultadas por Efe indicaron que la sesión comenzará con la lectura de cuatro informes pedidos al Ministerio Público, Procuraduría, Corte Suprema y Comisionado de Derechos Humanos sobre la situación de Zelaya.
A continuación, las cinco bancadas que integran el Congreso, de 128 escaños, analizarán por separado las opiniones, y los jefes de bancada se reunirán con la junta directiva del Legislativo "para definir el procedimiento parlamentario" y si la votación "es por mayoría simple o por los dos tercios".
A pesar de la sesión, Zelaya sostiene que el Acuerdo Tegucigalpa-San José fue roto por el Gobierno de facto por no determinar su restitución antes del 5 de noviembre, fecha para la que estaba prevista la conformación de un Gobierno de unidad que Micheletti decidió crear unilateralmente.
Zelaya exige su restitución unilateral y ha dicho que no aceptará su reposición para "legalizar el golpe de Estado" ni avalar el "fraude electoral" del domingo.
De los 128 diputados, 62 son del Partido Liberal, 55 del opositor Partido Nacional, cinco de Unificación Democrática, cuatro de la Democracia Cristiana y dos del Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata.