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De ISIS a las costas europeas, el drama de la mujeres refugiadas

Desde el momento en que escapan de la esclavitud, las balas y el abuso sexual en sus tierras natales miles de mujeres inician una travesía de vida o muerte.

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Daniela Franco García
15 de diciembre de 2015 - 12:33 a. m.
Mujeres sirias llegan a la isla girega de Lesbos, deben ser cubiertas con con mantas térmicas que eviten la hiportermia. / AFP
Mujeres sirias llegan a la isla girega de Lesbos, deben ser cubiertas con con mantas térmicas que eviten la hiportermia. / AFP
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 Intentaban suicidarse, era la forma de evitar ser abusadas sexualmente, ser vendidas u obligadas a contraer matrimonio. Eran esclavas de ISIS y aunque muchas pudieron escapar del horror, otras tuvieron que quedarse y soportar reiteradas violaciones o ser entregadas como “obsequios”.

Cuenta Human Rights Watch que después de entrevistar a muchas de estas mujeres, algunas con tan solo 12 años, narraban cómo en manos del grupo yihadista presenciaron cuando otras víctimas en cautiverio eran abusadas. Quienes habían tenido “la suerte de poder escapar necesitaban recibir tratamiento para superar el trauma asociado con las aberraciones impensables que han sufrido”, señala Liesl Gerntholtz, directora de la división de derechos de la mujer de esta entidad.

La mayoría de estas mujeres son yazidíes, miembros de una comunidad cuya religión data de miles de años, existe incluso antes de que el Islam llegara a lo que hoy es Irak y son para el Estado Islámico adoradores del diablo, traidores, apóstatas. De hecho, ISIS ha justificado estas atrocidades imponiendo versiones modernas de esclavitud que según ellos están permitidas por Alá, una interpretación rechazada en su mayoría por el mundo musulmán al considerarla como una perversión del Islam.

“Vamos a conquistar Roma, romper sus cruces y esclavizar a sus mujeres, con el permiso de Alá, el poderoso. Esta es su promesa para nosotros; Él es glorificado y él no falla en su promesa”. Con esta frase atribuída al líder islámico Shaykh Ab? Muhammad inicia uno de los números de Dabiq, la revista digital del grupo yihadista en la que dedica un artículo a explicar “The revival (of) slavery before the Hour” (el renacimiento de la esclavitud antes de la hora). En esta publicación narran y justifican cómo muchas mujeres deben “arrepentirse”, es decir, cambiar de religión o exponerse a ser divididas entre los “luchadores del Estado Islámico” y soportar la esclavitud y todo lo que ella conlleva.

Bajo esta premisa del Estado Islámico muchas mujeres no tienen otra opción que escapar antes de soportar que su familia sea asesinada, vendida, esclavizada. Vivir el horror de la guerra instaurada por el grupo yihadista, una vida entre balas y hambre o ser ofertadas como esclavas sexuales no es una opción. Entonces inician la marcha hacia las costas europeas. 

Son muchas de estas mujeres que han caído en manos de ISIS las que protagonizan la crisis de refugiados que hoy desborda a Europa ante la falta de decisión de dividirse a aquellos que llegan de Oriente Medio y evitar que mueran en naufragios. Y es que es ahí donde se inicia otra travesía de vida o muerte.

Atravesar el Mediterráneo en botes sobrecargados para llegar a su destino ya es un gran riesgo por el que muchos incluso pagan a los contrabandistas de personas tarifas de hasta 5.000 euros, sin la garantía de que sus hijos o familiares no fallezcan en este intento. Pero llegar a Europa no es el único peligro. "La exposición al abuso es mayor cuando están a la espera de cruzar al continente o cuando llegan a los grandes centros de acogida en Alemania o Austria" , advierte
Marie-Pierre Poirier, coordinadora especial de Unicef para la crisis de refugiados en Europa.

Esta entidad explica que sus funcionarios han evidenciado casos de alta vulnerabilidad que abren la puerta a la explotación sexual. "Las personas que llegan a las islas griegas y están esperando para ir al continente saben que necesitarán dinero para pagar las distintas fases del viaje. Si no tienen porque lo han perdido durante la travesía se exponen a abusos de cualquier tipo, a los que son especialmente vulnerables mujeres y niños", explicó para noviembre Porier a medios de comunicación.

“Sexo de supervivencia”

Y es que según denunció la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) "a partir de los testimonios y los informes que hemos recibido ha habido casos de niños y mujeres que participan en el sexo de supervivencia para pagar los contrabandistas para continuar su viaje, ya sea porque se han quedado sin dinero, o porque se los han robado". Entonces el drama se configura no sólo en luchar, literalmente, contra la corriente de las aguas, lograr no ser expulsados del lugar en donde lleguen y poder reconstruir una vida. También es escapar, una vez más, de las garras del abuso sexual.

“En esta crisis de refugiados, sólo en siria, algo más del 50% son mujeres y niñas. La mayoría de hogares, además, están encabezados solo por mujeres, a veces adolescentes, debido a que se producen muchas separaciones familiares, bien porque los hombres se han quedado en sus tierras, porque se han ido con anterioridad a otros países para tratar de reunificar a la familia posteriormente o porque han muerto en el conflicto”, cuenta a El Espectador María Jesús Vega, vocera de asuntos internacionales de la ACNUR en España.

Vega admite cómo desde su trabajo ha sido evidente que “muchas mujeres refugiadas están sacando adelante a sus hijos, y a veces a los de sus parientes, en condiciones durísimas. Ves la fortaleza que tienen y cómo asumen múltiples roles sacando fuerzas de flaqueza”. De ahí que reconozca que “sin duda las mujeres están en una situación de mayor vulnerabilidad en términos de seguridad física, de exposición al acoso y al abuso sexual, a traficantes o a redes de trata -no sólo durante el trayecto para llegar a países seguros, sino incluso cuando se supone que han alcanzado un lugar seguro-”, recalca, añadiendo que “en el contexto de la crisis de refugiados en Europa, desde ACNUR hemos recibido testimonios preocupantes de violencia sexual contra mujeres y niñas que se han producido como consecuencia del hacinamiento, de la falta de vigilancia en zonas aisladas, en parques, estaciones de trenes o carreteras”.

Las mujeres se han convertido así en una de las caras más visibles del sufrimiento que ha generado la crisis humanitaria del año. Hoy deben, además, luchar contra la estigmatización que generó contra los refugiados hechos como los atentados en París perpetrados por el Estado Islámico. “Es como si muchos hubieran olvidado que los refugiados no son la amenaza sino los amenazados”, resalta Vega quien indica que la lucha de estas mujeres después de haber vivido toda clase de vejaciones, ahora es contra el olvido.

Por Daniela Franco García

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