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Las invasivas “pruebas de virginidad” realizadas a las mujeres que buscan ingresar al Ejército en Indonesia desde hace ya varias décadas podrían tener los días contados. El jefe del estado mayor del ejército indonesio, el general Andika Perska, dijo en una teleconferencia en julio que el procedimiento, condenado por organizaciones defensoras de los derechos humanos, se detendría. La institución, explicó el general Perska, se enfocaría de ahora en adelante en “la capacidad de las reclutas”.
“Tenemos que ser consistentes. La selección que hacemos para los hombres debe ser la misma que las pruebas para las mujeres, en cuanto a probar sus capacidades para seguir lo básico del entrenamiento militar”, dijo Perska en una conferencia.
Las pruebas de virginidad a las reclutas femeninas, consideradas ahora como “innecesarias” por el alto mando militar indonesio, fueron denunciadas por primera vez por la organización Human Rights Watch (HRW) en 2014.
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Esta es considerada una forma de violencia de género, pues para la práctica invasiva de la prueba se insertan dos dedos en la vagina de la mujer para evaluar si esta ha tenido relaciones sexuales con anterioridad. Tras las denuncias, la Organización Mundial de la Salud emitió una serie de pautas desacreditando la práctica, considerando que esta, además de una violación a la mujer, no tiene validez científica.
“El comando del Ejército está haciendo lo correcto. Ahora es responsabilidad de los comandantes territoriales y de batallón seguir las órdenes y reconocer la naturaleza no científica y abusiva de esta práctica. El aumento de la presión también debe sentirse en los principales comandantes de la marina y la fuerza aérea para seguir el ejemplo del ejército y poner fin a esta práctica”, dijo Andreas Hasono, investigador indonesio de Human Rights Watch, en un comunicado.
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Según HRW, las víctimas han preferido permanecer calladas, pero muchos grupos de defensa de los derechos de las mujeres en Indonesia han presionado continuamente al Gobierno y a la cúpula militar para poner fin a esta práctica. La Marina y la Fuerza Aérea podrían seguir al Ejército próximamente en esta decisión.
“Será un gran avance si terminan esta prueba. Incluso si es solo para el Ejército porque ha sido un procedimiento despectivo para las mujeres. No quería que me manosearan sin mi consentimiento. Ese es el precio para las reclutas que ingresan al ejército, el trauma”, reflexionó una mujer indonesia, que prefirió dejar su nombre el anonimato, al diario The Guardian.