1 Jul 2019 - 1:37 a. m.

El asesinato de un líder indígena que pone contra las cuerdas a Bolsonaro

La violenta muerte del cacique de la tribu Waiapi, minimizada por el mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, ha generado indignación internacional y la condena de la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Ahora, la fiscalía tendrá que exhumar el cuerpo del indígena para continuar con la investigación.

- Redacción Internacional con información de agencias

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.  / AFP
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. / AFP

El cuerpo del cacique indígena, hallado muerto la semana pasada en la Amazonía brasileña, será exhumado para una autopsia, informó la fiscalía este miércoles tras la repercusión internacional del caso.

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Los miembros de la tribu Waiapi que habitan en el estado de Amapá (norte) autorizaron el examen de los restos del líder Emyra Waiãpi, cuyo cuerpo fue hallado en un río el 23 de julio.

La policía acudió al remoto lugar donde habitan los waiapi el sábado para investigar su muerte -que los indígenas aseguran ocurrió de forma violenta- y las denuncias de que mineros ilegales fuertemente armados invadieron una de las aldeas de la región.

La decisión sobre desenterrar el cuerpo fue anunciada el miércoles tras una reunión entre el jefe del Ministerio Público Federal de Amapá, el procurador Rodolfo Lopes, y líderes waiapi, en la capital Macapá. Una vez exhumado, el cuerpo será trasladado en helicóptero hasta Macapá el viernes.

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Por su parte, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, condenó la muerte del cacique y la relacionó con las políticas pro-minería impulsadas por el presidente Jair Bolsonaro.

 

 

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Es uno de los cientos de territorios indígenas demarcados en Brasil desde los años 1980 para el uso exclusivo de sus habitantes, que tienen el derecho a ocupar sus tierras ancestrales garantizado en la Constitución. Además, el acceso a terceros está estrictamente regulado.

Sin embargo, desde que asumió el poder en enero, Bolsonaro está siendo acusado de atentar contra la Amazonía para beneficiar a las industrias minera, agropecuaria y forestal, que lo apoyaron durante su campaña.

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El presidente (quien causó polémica por asegurar “no había ningún indicio fuerte" de que el cacique hubiera sido asesinado) también llegó a cuestionar los datos oficiales de deforestación -que mostraron un aumento de 88% en junio, en relación con el mismo mes del año pasado- y considera que existe una "psicosis ambiental" en torno a la protección de la Amazonía.

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