4 Oct 2019 - 12:44 a. m.

El confuso caso de una periodista mexicana a la que le impidieron el ingreso a Colombia

La fotorreportera mexicana Alejandra Rajal intentó ingresar al país por el Aeropuerto El Dorado tras ganarse una beca internacional para un trabajo periodístico, y para participar del Festival Gabo de Periodismo que se realiza en Medellín. Sin embargo, fue detenida por las autoridades migratorias nacionales que la acusaron de mentir. ¿Qué pasó? Estas son las versiones de Migración Colombia y Rajal.
Daniela Quintero Díaz

Daniela Quintero Díaz

Periodista Medio Ambiente
El confuso caso de una periodista mexicana a la que le impidieron el ingreso a Colombia

Alejandra Rajal es una fotorreportera mexicana. Entre cientos de mujeres periodistas de América Latina que se postularon para una beca con la organización International Women’s Media Foundation (IWMF), ella fue una de las ocho seleccionadas. El destino de las becarias era Medellín, Colombia. Sin embargo, minutos después de bajarse del avión en el Aeropuerto Internacional El Dorado y antes de pasar por inmigración fue separada de sus compañeras y entrevistada por agentes migratorios. Nunca se imaginó el resultado: once horas después fue enviada de vuelta a casa.

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“Soy fotógrafa documental y generalmente hago proyectos de largo aliento”, dice a El Espectador Rajal. “Apliqué a una beca al IWMF con el programa ‘Adelante’, que busca contar historias poco reportadas y crear una comunidad de mujeres periodistas que no tienen tanto reconocimiento en los medios, y fui seleccionada”.

La beca, según comenta a este medio Elisa Lees, de la IWMF, con sede en Washington, “programa viajes alrededor del mundo para los grupos de becarias, que han viajado a países como Colombia, México, Honduras, Guatemala y a algunos de África en otras ocasiones”.

Lees también asegura que el objetivo de la beca es llevar a un grupo de mujeres periodistas a otro país, pagándoles todo: los tiquetes de vuelo, el hotel, los conductores, los traductores, talleres. “Es una beca completa -asegura- y entre cientas fue una de las ocho escogidas. Es la primera vez que algo así nos pasa y no sabemos por qué”.

— IWMF (@IWMF) October 2, 2019

El interés de Rajal estaba en el río Cauca y, por eso, el viaje a Medellín le permitiría hacer sus primeros acercamientos para el desarrollo de su proyecto, asegura. “Mi idea era hablar de la relación del hombre con la naturaleza, por eso quería hablar con las personas que viven en Antioquia y que se han visto afectadas por el río Cauca. Parte de mi idea era conocer, hablar y entender lo que pasaba allí”, cuenta.

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Pero la periodista mexicana no pudo entrar a Colombia. “Cuando uno se bajaba del avión ya había agentes de migración esperando y apartando de la fila a alguna gente, incluso antes de pasar por la parte de inmigración. Era un vuelo que venía de México, entonces me imagino que era rutinario”, dice Rajal.

Sin embargo, lo que pensó que le tomaría unos minutos de más, terminó en 11 horas recluida en una “zona transitoria” y en su regreso a media noche a México. “Era mi primera vez en Colombia y nunca había tenido esta clase de problema en ningún país. También tengo familiares que han venido y sí decían que revisaban todo, pero no tenía idea que iba a terminar en esta situación. Pensé que era una revisión de rutina, que inició de forma normal hasta que mi celular fue retirado”, cuenta la fotorreportera.

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Otro de los motivos que le dieron los agentes fue que les había mentido. “Cuando me preguntaron si tenía contactos en Colombia, yo lo entendí como si tuviera amigos, y yo dije sí, solo tengo una amiga. En ese momento el agente toma mi celular y me dice que si solo tengo una amiga por qué tengo seis contactos de gente en Colombia… soy periodista y venía a Colombia, es gente que no conozco, pero que en algún momento busqué, pero no son personas a las que pueda acudir”, comenta.

Cuando Rajal fue llevada a la entrevista con los agentes de migración tampoco tenía en mano los papeles del hospedaje, pero les dio el nombre del hotel y aseguró que lo traía reservado con la organización, pues todo el grupo de becarias se iba a hospedar en el mismo lugar. Entretanto, Juanita Islas, gerente de programas de IWMF intentó comunicarse desde Cúcuta (donde hay otro grupo de participantes) para enviar todos los papeles a las autoridades pertinentes.

“Conseguí el contacto de un funcionario de Migracion Colombia, le intenté explicar la situación, pero era muy difícil hablar con él, no se dejaba hablar. Él me dio un correo de otro funcionario, Humberto Velázquez, al que podía enviarle los comprobantes de los papeles, por lo que envié toda la información: reservas de vuelo, hotel, los documentos que le enviamos a Alejandra cuando fue aceptada, el acuerdo de participación, todo. No obtuvimos respuesta”, dice Islas de IWMF.

“En ese cuarto de migración solo tienes unas sillas y una pantalla que está dirigida a quienes están sentados. Lo único que ponen son capítulos de Alerta Aeropuerto, migración, violencia, deportados por narcotráfico... ese tipo de temas. Obvio te sientes intimidada”, reitera Rajal.

¿Qué dice Migración Colombia?

Al ser contactado por este diario, el funcionario de Migración Colombia aseguró que lo que sucedió con Rajal era “un proceso normal, que se hace todos los días con las personas que ingresan al territorio Nacional. Cada país decide quién ingresa o no, es una decisión soberana de cada país”, respondió.

Según Migración Colombia, a Rajal le fue denegado el ingreso porque “no cumplía una serie de requisitos y mintió en la entrevista migratoria”. Entre los incumplimientos que argumenta la entidad están que la becaria se presentó como turista y esperaba quedarse por tres semanas con solo 150 dólares, cuando realmente “venía a trabajar y cubrir el Festival Gabo de Periodismo”.

Pero, según afirma IWMF y la fotoperiodista mexicana, no iba a cubrir el evento. Solo iba como asistente. “Nosotros trabajamos en seis regiones de América Latina, y en todos los países nos han dicho que entremos como turistas. La razón es que a ellas les pagamos todo, pero ella no está recibiendo ninguna remuneración mientras están con nosotros, nosotros apoyamos sus reportajes, pero ningún medio les está pagando un salario por esto. También intenté explicarle lo del Festival Gabo, e intenté decirle que todo lo que dijo nuestra becaria era verdad, estar ahí era una oportunidad para conocer personas, porque va mucha gente, pero eso era todo”, asegura Juanita Salas.

En cuanto a la retención del teléfono de la periodista, el delegado de Migración Colombia aseguró que “estaba en una zona estéril y restringida, y que era parte del procedimiento que se le retuviera el teléfono”. ¿Es habitual que los agentes revisen el teléfono de quienes se encuentran en esa zona? “Yo no voy a entrar a hacer juicios de valor del proceder de mis oficiales frente a una persona que le mintió al oficial, le mintió al Estado y ahora pasó a ser la víctima. Si le revisaron o no le revisaron, no puedo decir que fue así porque lo desconozco. Si ella dice que le esculcaron el teléfono, me imagino que tendrá las evidencias”, respondió el delegado de Migración Colombia.

También Migración aseguró que mintió porque primero dijo que iba a Medellín cuando en realidad su destino final era Cúcuta. Sin embargo, tanto la becaria como la organización aseguran que ella no iba para Cúcuta, donde estaba otro grupo de participantes.

“Esa fue una inferencia que el oficial hizo solito, porque en uno de los contactos yo guardé el nombre de una chica y puse IWMF Cúcuta, porque ella está allá, pero eso no quiere decir que yo vaya para allá. Jamás dije que iba a Cúcuta, dije que solo iba a estar en Medellín y Antioquia”, asegura Rajal. Islas coincide: “Yo creo que se confundieron, porque yo estoy en Cúcuta y seguro pensaron que ella venía para acá, pero no es así, ella iba a estar solo en Medellín.

“Es una lástima que esto haya pasado, porque ahora Alejandra no puede aceptar la beca, no puede hacer su proyecto y no tiene esta oportunidad que se ganó entre cientos de participantes”, dice Elsa Lee de IWMF.

— Ale Rajal (@alerajal) October 2, 2019

Rajal asegura que sabe que no ha hecho nada malo "no mentí, ni tampoco estoy infringiendo ninguna ley. Pienso que mi caso fue un área gris difícil de definir. Pero espero poder regresar y participar de los eventos que tenía planeados”, concluye.

*Algunos datos de las imágenes fueron eliminados a petición de IWMF para proteger la seguridad de las becarias y sus acompañantes.

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