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Un hombre con tres nombres del que nadie sabe muy bien cuándo ni dónde nació. La sombra de una identidad que se hace llamar Igor Strelkov; su apellido es más un nombre de guerra, que en ruso significa algo así como “el fusilero”. El fusilero parece llamarse Igor Girkin cuando no está en el campo de batalla, cuando residía en un suburbio de Moscú cuyos vecinos lo recuerdan como un hombre amable, siempre de corbata, que todos los días iba caminando hacia el trabajo. ¿Cuál trabajo?
La corbata y el maletín caracterizan, quizá, al álter ego de un hombre con experiencia de combate en el ejército ruso, tanto en la época soviética como luego. Su uniforme de verdad es el traje de fatiga y el fusil y su trabajo actual es dirigir las milicias de la llamada República Popular de Donetsk, una especie de institución política y militar que desde hace meses se convirtió en la mayor fuerza de oposición al gobierno y las fuerzas ucranianas en las regiones del Este del país.
Se cree que antes de unirse al combate en el Este ucraniano, Strelkov estuvo en Crimea durante la anexión rusa de la península. No se tiene mayor información de cuál fue su papel en ese tiempo. Pero dado su pasado militar (o lo que se presume de éste), sus labores resultarían fáciles de imaginar.
Strelkov habría servido con las fuerzas rusas en Chechenia, Serbia y Transnistria. Durante este tiempo se estima que alcanzó el grado de coronel (en la reserva) en el Servicio Federal de Seguridad de Rusia y, según un reporte de la BBC, ostentó el rango hasta el 31 de marzo de este año.
Sus afiliaciones con los militares rusos son particularmente difusas, pues no se sabe si aún hace parte de las fuerzas de seguridad (o inteligencia) de Rusia o si ahora es una especie de contratista independiente al servicio de las milicias de la República Popular de Donetsk.
Este punto puede resultar particularmente problemático, pues una publicación hecha en el perfil de Strelkov en la red social VKontakte podría conectarlo con el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, que viajaba con 298 personas a bordo entre Ámsterdam y Kuala Lumpur. El día de la caída del avión comercial, el coronel Strelkov aseguró que “en la región de Torez un AN-26 (avión militar de carga) ha sido derribado”. Esta es la misma zona en la que cayó el MH17. Ese mismo día la publicación en línea fue borrada.
La trama se complica un poco más al considerar que Strelkov es uno de los blancos de las sanciones impuestas por la Unión Europea como mecanismo de presión para solucionar la crisis en Ucrania. El miliciano fue agregado a la lista de sancionados el 29 de abril y fue descrito como un miembro de la mayor agencia de inteligencia extranjera de Rusia, una afirmación con la que también está de acuerdo el gobierno ucraniano. En el documento no constan fecha y lugar de nacimiento de Strelkov.
Un hombre entregado a la guerra cuyo hobby es jugar a la guerra, por decirlo de cierta forma. Strelkov es un entusiasta de la recreación de conflictos históricos e incluso pertenece a un club especializado en la actividad. Allí saben que tiene experiencia en batalla, batallas reales, claro, aunque tampoco fueron muy específicos al respecto, según un reporte de la agencia Reuters.
Ante los ojos de Kiev, Strelkov es mucho más que un entusiasta, por supuesto, y lo acusa de ser el supuesto responsable detrás de la muerte de un concejal proucraniano en la población de Horlivka.
El coronel Strelkov califica al gobierno ucraniano de junta militar y todo en él pide medidas extremas. En panfletos y entrevistas (raras, aunque existen algunas), el comandante de los rebeldes prorrusos ha solicitado la ayuda de las fuerzas rusas para defender la región de las manos de Kiev o de la OTAN. Strelkov ha criticado al presidente Vladimir Putin porque, en su opinión, lo correcto es invadir y anexar el Este de Ucrania a Rusia.
slarotta@elespectador.com
@troskiller