16 Oct 2019 - 12:23 a. m.

El Espectador le explica: Las protestas que tienen paralizado a Haití

Haití cumple cinco semanas sumergida en unas violentas manifestaciones en las que se exige la renuncia del presidente, Jovenel Moïse, por corrupción. Los negocios y escuelas permanecen cerrados, y mientras la violencia se recrudece, el mandatario ha dicho que considera “irresponsable” dejar su cargo en un momento así.

- Redacción Internacional

Desde mediados de septiembre, Haití enfrente escasez en el servicio de agua potable, alimentos y combustible. / EFE
Desde mediados de septiembre, Haití enfrente escasez en el servicio de agua potable, alimentos y combustible. / EFE

En Puerto Príncipe, la capital de Haití, las protestas que exigen la renuncia del presidente Jovenel Moïse son una rutina diaria desde hace ya cinco semanas. Las manifestaciones han dejado saqueos, incendios a edificios estatales y privados, bloqueos a las vías, cerca de dos docenas de muertos y negocios y escuelas cerradas. Todo se ha sumado a los pobres indicadores de desarrollo socioeconómico para completar la imagen de un país en caos.

Las protestas no son nuevas ni para Haití, que ha sufrido una larga historia de agitación política con 14 presidentes desde 1990, ni para su presidente. Desde su victoria en las elecciones de 2017, Moïse ha enfrentado múltiples manifestaciones de su pueblo debido a la pobreza en la que se encuentra sumida la nación y contra la corrupción que ha ayudado a empeorar los problemas. Pero el detonante de esta ola de protestas no ha sido la pobreza, a pesar de que más de la mitad de la población esté sobreviviendo con menos de US$2.40 al mes, sino la escasez. Vea también: Haití se queda sin combustibles y la escasez desata protestas 

Desde mediados de septiembre, Haití enfrente escasez en el servicio de agua potable, alimentos y combustible, lo que generó que el pueblo saliera a las calles a manifestarse, pero las manifestaciones se salieron de control y condujeron a graves disturbios. Esto, sumado al aumento de la sensación de corrupción del gobierno, agravó la crisis.

El gobierno de Moïse ha sido salpicado por las investigaciones que apuntan a que su administración también malversó los fondos de este programa. Haití recibió más de US$ 2.000 millones que ahora tiene de deuda. Puntualmente se denuncia que el mandatario, quien era jefe de por lo menos una compañía que habría recibido dinero de PetroCaribe para desarrollar infraestructura en el país, usó los recursos para proyectos falsos. Aunque Moïses asegura que ha actuado bien, dejó de aparecer en público. Además, los manifestantes también exigen información sobre el dinero del exterior que recibió el país tras el terremoto que sufrió en 2010, pues los servicios públicos y la infraestructura continúan siendo precarios pese a la inyección de recursos.

Haití: no se había visto una protesta así en años 

“Jovenel Moïse debe irse. Él ya no es nuestro presidente. No puede proporcionar soluciones a nuestros problemas", dijo a Efe un manifestante, Judelin Pierre, recién comenzaron las protestas. En un intento de congraciarse con la población, el presidente hizo varios cambios administrativos, pero no funcionaron. En lugar de apaciguar las protestas, su discurso tuvo un efecto inflamatorio en las calles. Los partidos de oposición llevan semanas boicoteando la formación del gobierno y le piden al pueblo que reclame la partida del presidente.

Los manifestantes provienen de diversos campos profesionales. Desde artistas hasta profesores universitarios. A diferencias de otras manifestaciones, en esta ocasión han participado tanto la clase media como la élite intelectual del país.

“No solo se está librando una lucha política hoy, sino la manifestación de una crisis sistémica. Haití se enfrenta a un amplio rechazo de un sistema político y económico que en 30 años no ha logrado resultados para la mayoría de la población. Existe una desconfianza general hacia los políticos y las elecciones. Y las promesas de desarrollo económico después del terremoto claramente no se han cumplido”, dice Jake Johnston, investigador asociado internacional que cubre Haití para el Centro de Investigación Económica y Política consultado por el diario The Washington Post.

Las protestas crecen con el pasar de los días y, mientras en las calles del país el pueblo se enfrenta con las autoridades, el presidente ha manifestado que considera su renuncia como una salida “irresponsable” ante la situación en la que está el país. “El país es un país en crisis. La crisis social, crisis económica y crisis política son muy profundas, pero lo que quiero decir a la población hoy es que esas crisis solo hay una manera de resolverlas. Podemos resolverlas cuando decidimos unirnos", afirmó”, agregó.

Naciones Unidas ha desaprobado la violencia en el país y le ha pedido a la población que conserve la calma y apoye las soluciones pacíficas. Uno de los factores que mantiene al presidente en el poder es el apoyo del gobierno de Estados Unidos, según The Washington Post. Ahora Moïse ha abierto un “comité de diálogo” para responder a la crisis, pero la oposición ha rechazado categóricamente las conversaciones. El viernes, un grupo de organizaciones de la sociedad civil publicó un documento en el que respalda una transición en el país, pero, como señala Anthony Maingot, profesor de sociología en la Universidad Internacional de Florida, incluso si Haití cambia al presidente, el país continuaría colapsándose, pues “la corrupción es rampante, y el país no puede mantener a su población densa con su tierra pobre”.

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