5 Sep 2019 - 3:00 a. m.

El feminismo según Ivanka Trump

La heredera favorita de Donald Trump, Ivanka Trump, visitó Colombia para impulsar su proyecto de “empoderamiento femenino” en el país como parte de su campaña para convertirse en un ícono de esta lucha. Algunos debates sobre la desigualdad de género continúan sin aparecer en su agenda.

- Redacción Internacional

Ivanka Trump visitó un cultivo de fresas en Usme.  / Óscar Pérez
Ivanka Trump visitó un cultivo de fresas en Usme. / Óscar Pérez

En una fría mañana bogotana, Ivanka Trump se dirigió a Usme para recoger, además de fresas, las banderas del feminismo. La hija del presidente estadounidense, Donald Trump, usando un impecable vestido color crudo acompañado de tenis blancos y con un notable esquema de seguridad rodeándola, visitó una finca que produce fresas dirigida por mujeres colombianas y apoyada por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Con ello, la joven empresaria y consejera de la Casa Blanca continuaba con su agenda en la que el objetivo principal, desde hace meses, es apoyar las iniciativas de mujeres para convertirse en una aliada de su lucha y en un ícono del movimiento que aboga por los derechos del género femenino. Así, Ivanka no solo fortalece su imagen personal, sino que busca convertirse en la cara amable de un gobierno tildado de machista.

La joven heredera de Trump ha cumplido una estricta gira que la ha llevado por todo el mundo promoviendo su proyecto de “empoderamiento femenino”. La señora Trump ha visitado desde Japón, Alemania y Francia hasta lugares más desconectados de Occidente, como Etiopía y Costa de Marfil. En todos los países ha resaltado su lucha por las mujeres, y en la última semana su agenda incluyó tres países suramericanos (Colombia, Argentina y Paraguay), en donde evitó referirse a problemáticas más controversiales. En fotos: así fue la visita de Ivanka Trump a un cultivo

La joven “Primera Hija”, como la bautizaron los medios, llegó a Colombia el pasado 2 de septiembre para una visita de cuatro días en los que su obra más destacada fue abrir una escuela de emprendedoras en el país con la cooperación de la Universidad Sergio Arboleda y que forma parte de su programa “Iniciativa de Desarrollo Global y Prosperidad de las Mujeres”. Este es el enfoque del feminismo con marca Ivanka. Como ella explicó durante su paso por Colombia, “muchas veces hablamos del empoderamiento de la mujer como un asunto de justicia social, que lo es, pero también es un tema de producto interno bruto y tiene un componente de seguridad nacional y lo vemos en la correlación entre los países que discriminan a las mujeres y el riesgo de conflicto”.

En reiteradas ocasiones, el discurso feminista de Ivanka ha demostrado que no es el convencional, pues guarda silencio sobre las posturas más controvertidas del debate clásico. No dice nada sobre la salud reproductiva, aunque apoyó públicamente a la gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, quien este año firmó la legislación más restrictiva contra el aborto seguro en Estados Unidos. Cecile Richard, quien fue presidenta de Planet Parenthood (organización que permite abortos en EE. UU.), también dijo que Ivanka y su esposo, Jared Kushner, le ofrecieron lo que consideró un “soborno” para que su organización detuviera los servicios de aborto. Y, aunque ella habla de igualdad salarial, defendió revertir una iniciativa del expresidente Barack Obama que tenía como objetivo eliminar la brecha por cuestión de género.

Algunas analistas protestan porque el feminismo de Ivanka Trump persigue una agenda “neoliberal” que les sirve solo a mujeres que, como ella, están en una posición más privilegiada y deja de lado a otras sumidas en problemas más drásticos. La politóloga mexicana Sandra Barba explica que Ivanka ha confundido la autonomía con la autoestima, y en ese orden de ideas pretende que la “pasión y perseverancia personal” -como describe en su libro Mujeres que trabajan- sean suficientes para derrumbar los obstáculos de la desigualdad y de la discriminación.

“La propuesta de Ivanka Trump es peligrosa, porque despolitiza los temas de la agenda feminista para volverlos un mero desafío personal y, por lo tanto, la responsabilidad individual y solitaria recae en cada mujer”, dice Barba.

Para un sector de los demócratas en Estados Unidos, Ivanka Trump podría ser la persona menos indicada para convertirse en un ícono feminista en este momento por su lazo con Trump. El gobierno del republicano es conocido por minar el camino de las luchas más básicas del feminismo, como la salud reproductiva y la igualdad salarial. Según The Washington Post, la administración Trump “ha recortado por lo menos un 35 % en los programas de igualdad de género; reinstauró la polémica Ley Mordaza Global, que restringe el acceso de las mujeres a la atención de salud reproductiva, y ha cambiado las reglas de asilo para negar el refugio a mujeres que huyen de la violencia doméstica”, esto sin contar los numerosos irrespetos públicos a mujeres por parte del presidente. Aun así, su hija insiste en que él es un “feminista”. Le puede interesar: Las complicaciones de Karlie Kloss y su cercanía con Donald Trump

El principal reto para Ivanka Trump será distanciarse de la imagen negativa que proyecta su padre sobre las mujeres. Su “Iniciativa desarrollo global y prosperidad de las mujeres”, que pretende ayudar a cerca de 50 millones de mujeres en un plazo de seis años es una gran forma de construir un efecto más positivo en este sector. Sin embargo, para las feministas de base, la empresaria no conseguirá convertirse en un ícono del movimiento mientras continúe evadiendo las discusiones centrales de la lucha por la igualdad, como la salud reproductiva.

Como explica la columnista de The Guardian Arwa Mahdawi, “no se puede separar el empoderamiento económico de las mujeres de sus derechos reproductivos”. Sin embargo, según Mahdawi, la administración Trump está haciendo exactamente eso, pues ha reactivado y ampliado una directiva federal conocida como la Ley de Mordaza Global, que en principio negaba todo financiamiento a las ONG y fundaciones que realizan, promueven o hablan sobre abortos, pero que ahora, además de eso, se extendió a organizaciones que promueven la planificación familiar.

“La salud reproductiva de la mujer es parte integral de su participación económica. Si eso se ve muy limitado por la imposición de la Ley de Mordaza Global, entonces hay menos mujeres que están posicionadas para prosperar económicamente”, explicó Lyric Thompson, directora de políticas de defensa del Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer. Como dice Beirne Roose-Snyder, directora de políticas públicas del Centro para la Salud y Equidad de Género, esta ley “le quita a todo un conjunto de organizaciones altamente efectivas la posibilidad de recibir asistencia extranjera”. Según el portal Vox, “a medida de que las agencias gubernamentales que trabajen en el plan de Ivanka Trump se asocien con organizaciones locales en el terreno, básicamente estarán obligando a las agencias a cumplir con la regla de mordaza o arriesgarse a no recibir apoyo económico”.

 

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