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Khamenei prohibió las marchas, culpó a gobiernos extranjeros de lo que sucede en Irán y determinó que las elecciones no se repetían. Por ley, establecida el día de la fundación de Irán, en 1979, se determinó que con la figura del líder supremo estarían unidos los poderes terrenales y divinos del país. El ayatollah Ruholá Khomeini fue el primer gran líder. Su carisma hizo que nadie dudara de su liderazgo.
Cualquiera que lo sucediera tendría en sus manos una gran tarea. La Asamblea de Expertos designó a Ali Khamenei como su sucesor. Desde entonces, este político logró convertirse en el hombre más poderoso de Irán. El líder supremo no sólo es el jefe del Estado por encima del presidente elegido, sino que debe ratificar cualquier decisión política, incluida la toma de posesión del jefe del Gobierno.
Además de tener la última palabra en asuntos de seguridad nacional y política exterior, es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Irán, y es el que decide en el tema económico del país.