
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Miguel Ángel Treviño Morales se relacionó desde muy joven con el crimen en Nuevo Laredo, su ciudad natal en el estado fronterizo de Tamaulipas. En realidad no fue sólo él: cinco de sus 12 hermanos también terminaron buscando con métodos ilegales las oportunidades que la vida no les dio por defecto. Robaron carros, asaltaron y colaboraron en los años 80 con las organizaciones que traficaban droga desde Tamaulipas hacia Estados Unidos. Pero de todos los hermanos vinculados con los ilícitos, Miguel Ángel Treviño fue el más resuelto, el menos temeroso.
Algún día Osiel Cárdenas, líder del cartel del Golfo, lo conoció y lo hizo uno de sus hombres. La historia dice que Cárdenas, en franca guerra con sus rivales del cartel de Sinaloa, creó un ejército conformado principalmente por desertores de las fuerzas oficiales, bautizado los Zetas, al que Treviño entró a reforzar. Pero la captura del capo del Golfo en 2002 y su posterior extradición a Estados Unidos en 2007 abrieron la puerta para la independencia del grupo armado, que pasó de prestar servicios de defensa a convertirse con el tiempo en uno de los carteles más fuertes de México.
Los Zetas, liderados por Heriberto Lazcano, alias El Lazca, y con Miguel Ángel Treviño, alias Z-40, como uno de sus hombres fuertes, comenzaron a traficar con drogas y expandieron sus negocios a actividades como la trata de personas y el secuestro. Juntos lograron rivalizar con el cartel de Sinaloa que dirige Joaquín El Chapo Guzmán, con quien desataron una guerra colmada de sangre y muertos. Las autoridades mexicanas le atribuyen a Z-40 una nueva forma de castigar a los enemigos: decapitaciones, desmembramientos, carteles amenazantes en las escenas del crimen...
La historia criminal de Treviño, de 42 años, terminó esta semana y fue celebrada como el golpe más duro que el gobierno de Enrique Peña Nieto —presidente desde diciembre de 2012— ha asestado a las organizaciones criminales. Z-40 fue detenido en una carretera de Nuevo Ladero en la noche del lunes, cuando transitaba acompañado de dos personas en una camioneta cargada con ocho armas largas y US$2 millones en efectivo.
La operación estuvo a cargo de la Marina y su resultado fue impecable: la camioneta fue perseguida por un helicóptero y cercada por apoyos en tierra. Miguel Ángel Treviño no dio resistencia y su captura se efectuó sin que se accionara ningún arma. Ahora surgen interrogantes sobre el futuro de los Zetas: El Lazca había sido abatido en octubre del año pasado y sus últimos días los pasó luchando con la facción de Treviño, a quien él y sus hombres acusaban de traición. No había entonces hasta esta semana ningún líder visible de Los Zetas aparte de Z-40. De seguro no pasará mucho tiempo antes de que aparezca su reemplazo.