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En Argentina, obras de arte son investigadas por malversación de fondos

La restauración del edificio sede del Ministerio de Desarrollo Social en Argentina tuvo un aumento de 49% en su presupuesto inicial.

Nicolás Cuéllar Ramírez / Buenos Aires, Argentina

22 de marzo de 2012 - 04:45 p. m.
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Desde hace varios meses el paisaje en la 9 de julio, esa emblemática vía que distingue a Buenos Aires y que algunos argentinos reconocen como la calle más ancha del mundo, es vigilado por dos nuevos rostros. Dos grandes murales en hierro forjado de 31 metros de alto, que, a espaldas del obelisco, dibujan la silueta de Eva Perón, sobre gran parte de la fachada del edificio del Ministerio de Desarrollo Social.

Realizados por el artista Alejandro Marmo, e inaugurados el año pasado como coletazo de los festejos por el bicentenario, se encuentran hoy en el ojo del huracán. Tanto los murales como la restauración del edificio fueron pedidos directamente por la presidente Cristina Kirchner, quien con bombos y platillos inaugurara la obra de arte en agosto del año pasado. Hoy, siete meses después, una investigación del diario La Nación revela irregularidades en el proceso contractual y teje un manto de dudas sobre la obra.

El tema no es menor. La remodelación del edificio, que incluía el montaje de los murales, terminó costando $110 millones de pesos argentinos (cerca de 25 millones de dólares), cuando el presupuesto inicial era de $74 millones (16 millones de dólares).

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Aunque fueron tres empresas las que se presentaron en el primer concurso, ninguna ofertó una cifra menor al presupuesto estatal, y fue con ese argumento que José López, secretario de Obras Públicas, anuló la licitación y consideró que se debía realizar "una reducción racional en los costos de la obra". La mejor oferta de este primer concurso, la de la firma Bricons-Lanusse, tenía un presupuesto de $ 87 millones.

Al respecto, Guillermo Frontera, supervisor en la Dirección Nacional de Arquitectura, sostuvo que la anulación del primer concurso obedeció a ofertas "excesivas" con respecto al presupuesto inicial.

El nuevo llamado contempló tiempos más cortos para el envío de propuestas, siendo una sola empresa la que se presentara a concursar, Teximco SA, que, con un presupuesto 49% mayor al inicial ($110 millones), fue la elegida para llevar a cabo la restauración.

La firma es conocida en el entorno kirchnerista. Estuvo a cargo de una de las primeras obras que inauguró Néstor Kirchner – la remodelación de la Basílica de Luján en donde se invirtieron casi $5 millones–, y participó de la refacción de la Casa Rosada en 2007, donde la actual presidente invirtió unos $7 millones.

Además de las irregularidades en los tiempos licitatorios, la investigación evidencia, aumentos significativos entre una y otra cotización. Persianas, revoques, marcos, que en algunos casos aumentaron 200% o más su valor entre una cotización y otra.

En 2009, el Ministerio de Planificación había encargado un relevamiento a una consultora con experiencia en restauración de monumentos históricos, cuyo resultado fue un informe minucioso de los daños del edificio. Dicho informe fue usado para elaborar el presupuesto y debía servir como brújula del proyecto. Sin embargo, para la segunda licitación, la firma Teximco decidió ignorarlo y modificó varios de los cómputos: ya no eran 500 si no 2800 las ventanas que debían repararse, de 40 se pasó a 1300 marcos a restaurar y de los 200 metros cuadrados iniciales terminó cotizando 2000 metros cuadrados para refaccionar.

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Las evidencias son claras, pero a pesar de ellas, desde el gobierno se han negado a dar respuesta, incluso, a las preguntas hechas por las firmas que se presentaron en el primer concurso. Mientras tanto, la investigación continúa y será llevada a estrados judiciales, donde pondrán atención también al dinero gastado en las obras de arte que adornan el edificio.

Por Nicolás Cuéllar Ramírez / Buenos Aires, Argentina

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