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8 May 2022 - 2:53 p. m.

En Filipinas, el hijo del dictador Ferdinand Marcos podría llegar a la presidencia

El principal candidato a la presidencia de Filipinas es Marcos, de 64 años, cuya carrera está unida a la de su padre, que gobernó con puño de hierro entre 1965 y 1986. Bongbong, apodo con el que es conocido en su país, inició su carrera política a los 23 años, como vicegobernador de Ilocos Norte, el feudo familiar, aunque tuvo que exiliarse junto con su familia en 1986, hasta su regreso en 1991. Condenado por evasión fiscal en 1999, ha evitado las entrevistas y los debates electorales.
Ferdinand “Bongbong” Marcos, hijo del fallecido dictador Ferdinand Marcos, es el favorito para convertirse en el próximo presidente de Filipinas, pues, según las últimas encuestas, Marcos cuenta con el 56 % del apoyo de los electores.
Ferdinand “Bongbong” Marcos, hijo del fallecido dictador Ferdinand Marcos, es el favorito para convertirse en el próximo presidente de Filipinas, pues, según las últimas encuestas, Marcos cuenta con el 56 % del apoyo de los electores.
Foto: EFE - FRANCIS R. MALASIG

Los filipinos acuden el lunes a las urnas para votar en unas polarizadas elecciones, marcadas por la desinformación y en las que Ferdinand “Bongbong” Marcos, hijo del fallecido dictador Ferdinand Marcos, es el favorito para convertirse en el próximo presidente. Según las últimas encuestas, el candidato cuenta con el 56 % del apoyo de los electores, frente al 23 % de su más inmediata rival, Leni Robredo, la actual vicepresidenta y abogada de los derechos humanos con un programa más social.

De los 108 millones de filipinos, unos 67 millones están llamados a votar en todo el archipiélago para elegir a los ocupantes de la presidencia y vicepresidencia para los próximos seis años, así como 12 asientos en el Senado, el Congreso y numerosos cargos provinciales y municipales. A continuación, algunas de las claves de estos comicios.

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Sustituir a Duterte

Estas elecciones se celebran para elegir al sustituto del presidente saliente, Rodrigo Duterte, al que la ley prohíbe presentarse a la reelección, pues solo se le permite un mandato presidencial. Su hija, Sara Duterte-Carpio, se presenta en estos comicios como candidata a la vicepresidencia, en llave con Marcos.

La vida fuera de la presidencia puede ser difícil para Rodrigo Duterte, a quien se le puede volver en contra la sangrienta guerra contra las drogas, que, oficialmente, ha costado la vida de unos 6.200 traficantes o drogadictos, aunque organizaciones defensoras de los derechos humanos estiman que entre 27.000 y 30.000 personas han sido ejecutadas por las fuerzas de seguridad.

Las investigaciones dentro del país amenazan con salpicarle por el asunto, mientras que la Corte Penal Internacional ha anunciado que investigará a su Gobierno por crímenes de lesa humanidad, una labor que se presume más difícil de realizar si su hija es vicepresidenta del país.

Candidatos

El principal candidato a la presidencia es Marcos, de 64 años, cuya carrera está unida a la de su padre, que gobernó Filipinas con puño de hierro entre 1965 y 1986. Bongbong, apodo con el que es conocido en Filipinas, inició su carrera política a los 23 años, como vicegobernador de Ilocos Norte, el feudo familiar, aunque tuvo que exiliarse junto con su familia en 1986, hasta su regreso en 1991. Condenado por evasión fiscal en 1999, ha evitado las entrevistas y los debates electorales.

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El color rosa y la política feminista es el toque distintivo de la campaña de Leni Robredo, la única mujer en concurrir a las presidenciales, quien en 2016 venció de manera ajustada a Bongbong Marcos por la vicepresidencia, cargo que se elige en una votación independiente a la presidencia. Ella, de 57 años, se muestra como un cambio de paradigma en la presidencia, al ser la antítesis del polémico tono de Duterte.

Otros candidatos a la presidencia, aunque con escasas posibilidades de ganar, son la leyenda del boxeo Manny Pacquiao; el alcalde de Manila, Francisco “Isko” Moreno, y el antiguo director de la Policía Nacional y azote de Duterte, Panfilo Lacson.

Desinformación

Los Marcos llevan dos décadas con una campaña de desinformación para blanquear su legado, pero el fenómeno se ha intensificado en los últimos años, según los expertos. Aunque las redes sociales han eliminado cientos de cuentas por desinformar, las mentiras políticas abundan en Facebook, YouTube y TikTok, principalmente entre internautas que retransmiten en directo.

Los Marcos fueron expulsados del poder tras una revolución popular pacífica, pero dejaron tras de sí al menos 3.257 personas ejecutadas de manera sumaria, miles de torturados y entre 5.000 y 10.000 millones de dólares expoliados del erario público. Sin embargo, muchos filipinos consideran a los Marcos como los modernizadores del país, patriotas y compasivos, y ven aquellos años como la época dorada de Filipinas.

Voto polarizado y el probable regreso al poder de los Marcos

El voto está muy polarizado por la probable vuelta del clan de los Marcos, que ha estado encabezado en los últimos años por Imelda Marcos, de 92 años y esposa del dictador fallecido. El regreso de su familia la podría beneficiar judicialmente a ella, que en 2018 fue condenada a entre 42 y 77 años de cárcel por siete delitos relacionados con la trasferencias de 200 millones de dólares del erario público a sus cuentas en Suiza, gozando en este momento de libertad bajo fianza.

Durante la campaña, la figura polarizante de Bongbong Marcos ha puesto en un segundo plano los problemas económicos derivados de la pandemia, ya que Filipinas sufrió uno de los encierros más largos del mundo. Además de la pobreza y desigualdad endémicas, el país sufre una inflación galopante que ha encarecido los carburantes y se ha traducido en un incremento que ronda el 10 % en los precios del transporte en el primer trimestre del año, según el Gobierno.

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