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No se trata de la implementación del acuerdo final, sino de uno interino, cuyo cumplimiento garantizaría el sellamiento de un pacto que busca garantizar la seguridad global y abrir una nueva etapa en las relaciones entre el país persa y Occidente.
Ryan Costello, miembro del Consejo Nacional Americano Iraní (NIAC, siglas en inglés), explica que la administración de Barack Obama ha intercambiado un modesto alivio de las sanciones a cambio de algunas concesiones nucleares iraníes bastante significativas. Irán neutralizará sus reservas de uranio enriquecido al 20% —esta reserva generalmente ha sido el más preocupante elemento del programa atómico de los persas—. Irán también limitará su enriquecimiento de uranio al 5% y permitirá inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) a las instalaciones de enriquecimiento de uranio en el país.
El efecto final, dice el experto, es que en cada lado se construirá confianza al ver que el otro cumple sus compromisos. Irán obtiene la prueba de que los Estados Unidos y otros pueden ofrecer alivio a las sanciones, mientras Washington verifica que Irán actúa de acuerdo con las limitaciones de su programa nuclear. “Eso construirá el impulso hacia un acuerdo integral”.
Con la aplicación del pacto se busca acabar con las sospechas sobre un programa nuclear iraní encaminado a construir la bomba atómica, que surgieron en 2002 cuando se conoció sobre la existencia de dos instalaciones nucleares secretas en Irán: la de enriquecimiento de uranio en Natanz y la de agua pesada de Arak. El hecho, a partir del cual George W. Bush describió a Irak, Irán y Corea del Norte como el “Eje del Mal”, generó una crisis diplomática sin solución hasta hace pocos meses.
Desde que se firmó el pacto preliminar el pasado 24 de noviembre, el régimen iraní se comprometió a admitir visitas de la AIEA. Desde el sábado, los inspectores estuvieron en Fordo, una instalación donde Irán enriquece uranio al 20%, y en el complejo de Natanz, en el que se enriquece uranio al 5%, a fin de garantizar el cumplimiento del acuerdo.
Hoy la AIEA emitirá un informe a partir del cual el G5+1 decidirá si empezará a levantar las sanciones económicas con las que intentaron asfixiar al régimen de Teherán e impedir su avance en materia nuclear. Durante los seis meses de implementación del acuerdo, Irán y las potencias proseguirán las negociaciones hacia un pacto permanente.
Costello dice que muchos analistas exageran sobre el efecto real que tuvieron las sanciones económicas. Si bien Irán tiene actualmente un altísimo índice de inflación y desempleo, “esa difícil situación también se debe a los profundos errores cometidos por la administración del gobierno de Mahmud Ahmadineyad. Algunas de estas cuestiones se pueden abordar fuera del régimen de sanciones por el gobierno de Ruhaní”.
También se ha especulado con que el levantamiento de las sanciones le abriría a Irán el camino para transformarse en una de las más importantes economías del planeta. Sin embargo, pocos se percatan de que a partir de hoy la vasta mayoría de las sanciones seguirán en pie. Sólo con el acuerdo integral una potencia petrolera como Irán podrá buscar libremente su lugar en la economía mundial.
El acuerdo se ha alcanzado después de meses de negociaciones lentas y tortuosas, en particular mientras Ahmadineyad estuvo en la Presidencia. Con la llegada de Hasán Ruhaní al poder en agosto de 2013, las negociaciones se agilizaron y en noviembre pasado las partes anunciaron el acuerdo preliminar. Para entonces, el ministro de exteriores iraní y sus homólogos de las potencias occidentales no podían ocultar la felicidad. Sin embargo, el canciller persa advertía que se trata apenas de un primer paso para reconstruir la confianza entre Irán y Occidente, rota desde la revolución islámica de 1979.
Una muestra de las diferencias que perduran la dio el mismo presidente iraní en recientes declaraciones públicas en su país, cuando dijo que el acuerdo nuclear implica “la rendición de los poderes occidentales ante las exigencias de Irán”. Para Costello, esa declaración no fue útil ni veraz. “A pesar de que probablemente fue hecha para desviar los ataques de la línea dura dentro de Irán, dichas declaraciones son a menudo aprovechadas por el otro lado (EE.UU.) como evidencia de que no se puede confiar. A pesar del comentario, la administración iraní ha hecho un buen trabajo para cultivar un ambiente favorable con la administración Obama. El Plan de Acción Común es favorable para ambos, y un acuerdo nuclear final sería así”.
dsalgar@elespectador.com
@DanielSalgar1