13 Apr 2020 - 10:23 p. m.

¿Es peligroso el incendio forestal que se acerca cada vez más a la planta de Chernóbil?

El gran incendio forestal que comenzó hace más de una semana en Ucrania, cerca de Prípiat, ahora solo está a un kilómetro de la antigua central de Chernóbil. Activistas advierten que el fuego representa un riesgo para la radiación en la zona.

redacción internacional

Esta fotografía aérea tomada el 12 de abril de 2020 muestra un incendio forestal que arde en una zona de exclusión de Chernobyl de 30 kilómetros (19 millas) en Ucrania, no lejos de la central nuclear.  / AFP
Esta fotografía aérea tomada el 12 de abril de 2020 muestra un incendio forestal que arde en una zona de exclusión de Chernobyl de 30 kilómetros (19 millas) en Ucrania, no lejos de la central nuclear. / AFP

Los incendios forestales que arden en los bosques aledaños al territorio de la antigua planta nuclear de Chernóbil no han podido extinguirse, pese a los esfuerzos de los bomberos que desde hace más de una semana luchan por apagar el fuego. Según las imágenes satelitales tomadas este lunes, el área más grande del incendio ahora está a solo un kilómetro de la desaparecida central nuclear, recordada por protagonizar en 1986 la mayor catástrofe nuclear de la historia.

“La situación es crítica. La zona está en llamas. Las autoridades rinden cuentas de que todo está bajo control, pero en realidad el fuego está invadiendo de manera inusitada nuevos territorios", escribió Yaroslav Yemeliánenko, miembro del consejo público adscrito a la Agencia Estatal para la Gestión de la Zona de Exclusión, en su cuenta de Facebook.

Yemeliánenko subrayó que el fuego ya alcanzó Prípiat, la localidad donde vivían las familias de los operadores de la central cuando se averió el cuarto reactor el 26 de abril de 1986 y que ahora es una ciudad fantasma.  Además, agregó, que el incendio se encuentra a menos de dos kilómetros de los depósitos de residuos radiactivos "Podlesni", donde están los residuos más altamente radiactivos de toda la zona de Chernóbil y de la misma planta.

Según activistas de Greenpeace Rusia, el fuego no deja de representar un riesgo importante para la radiación, pues avivado por el viento, podría dispersar radionucleidos, atamos que emiten radiación. Pero científicos coinciden en que el riesgo hoy es mínimo. El nivel de radiación promedio en la zona es aproximadamente una cuarta parte de lo que fue inmediatamente después de la explosión de 1986. El riesgo, explican, consiste en la inhalación a través del humo de los incendios, pues estos pueden llevar pequeñas partículas radioactivas alojadas en la zona del reactor nuclear.

El viento puede elevar partículas calientes en el aire junto con la ceniza y soplar hacia áreas pobladas", dice Olena Miskun, experta en contaminación del aire de Ecodiya, un grupo de defensa ambiental. Además, las partículas radiactivas pueden aterrizar en jardines o campos y luego ser consumidas en los alimentos. Le recomendamos: Muerte y abandono, la herencia de Chernóbil 

Las medidas de cuarentena adoptadas por el gobierno ucraniano para enfrentar la crisis por la pandemia del nuevo coronavirus ayudan a que las personas estén menos expuestas a la contaminación por radiación en este caso, pues de todas maneras permanecen en casa y usan máscaras protectoras.

El gobierno ucraniano informó que los bomberos llevan diez días intentando sofocar el incendio, pero que debido al fuerte viento reinante el fuego sigue avanzando en dirección a la central. Los incendios forestales son comunes, pero después de un invierno seco como el que acaba de pasar son mucho más grandes y difíciles de combatir.

Según The New York Times, el origen del fuego, sin embargo, no ha sido determinado. Una posibilidad es que haya sido intencionalmente iniciado por los agricultores para limpiar rastrojos de los campos cercanos. Aunque el 6 de abril las autoridades informaron sobre la detención de un hombre, quien confesó que había prendido fuego a la hierba -por diversión- y que el incendio se le fue de las manos, así que se ha convertido en el primer señalado de desatar la actual crisis.

En 2017 los servicios de emergencia ucranianos ya tuvieron que sofocar una humareda procedente del tercer reactor, cerrado en diciembre de 2000. En los últimos meses se ha disparado el número de turistas que visitan la zona, que en agosto había alcanzado los 75.000 visitantes atraídos por el turismo extremo y la serie de televisión "Chernóbil".

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