“Hoy, estamos al sur de Roma, en la tierra musulmana de Libia (...) Este mar en el que habéis escondido el cuerpo del jeque Osama Bin Laden, juramos ante Alá, que lo mezclaremos con su sangre”, declararon los yihadistas luego de mostrar la decapitación de 21 egipcios. Su anuncio confirmó los peores temores: la presencia internacional del Estado Islámico (EI) está creciendo más allá de Irak y Siria, y la operación para detenerlos no está dando resultados.
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