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27 Oct 2020 - 2:58 p. m.

Estallan protestas en Italia contra las medidas para detener la segunda ola de coronavirus

En varios puntos del país, los italianos protestan por la nuevas medidas del Gobierno para frenar los contagios. Los más afectados: Trabajadores de gimnasios, polideportivos, escuelas de danza, restaurantes y del sector cultural.
Trabajadores de gimnasios, piscinas, polideportivos y escuelas de danza protestan en el Panteón contra las últimas restricciones impuestas por el gobierno italiano para frenar la emergencia del Coronavirus Covid-19, en Roma, Italia
Trabajadores de gimnasios, piscinas, polideportivos y escuelas de danza protestan en el Panteón contra las últimas restricciones impuestas por el gobierno italiano para frenar la emergencia del Coronavirus Covid-19, en Roma, Italia
Foto: Agencia EFE

El Gobierno italiano afronta hoy nuevas protestas en varios puntos del país de los sectores más perjudicados por los últimos cierres decretados para contener la pandemia, como el de la restauración, la cultura, los gimnasios o los taxis.

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El primer ministro, Giuseppe Conte, se ha reunido este martes con representantes sindicales y les pidió comprensión en un momento tan delicado, en el que el país trata de mitigar una segunda oleada de coronavirus que deja cada día en torno a 20.000 nuevos contagios.

“El Gobierno asume su responsabilidad y es justo que su acción sea criticada, pero si perdemos de vista el objetivo de marchar todos juntos en la misma dirección para salir de la pandemia corremos el riesgo de agravar la situación”, declaró, según la prensa.

El último decreto establece desde ayer y hasta el 24 de noviembre el cierre de cines, teatros, salas de concierto, congresos, piscinas o gimnasios, así como la prohibición de abrir más tarde de las 18.00 locales (17.00 GMT) a bares y restaurantes, entre otras cosas.

Aunque el Gobierno ha asegurado subvenciones y ayudas económicas a los sectores más damnificados, que serán aprobadas previsiblemente en el Consejo de Ministros de hoy, las nuevas restricciones han encendido los ánimos de muchos establecimientos que han tenido que cerrar después de adecuar sus instalaciones a los protocolos sanitarios y que viven una difícil situación financiera.

Las protestas se extienden por toda Italia

En Nápoles, capital de una de las regiones más afectadas por esta segunda oleada, Campania (sur), un centenar de taxistas entraron con sus vehículos en la plaza del Plebiscito para protestar contra el cierre de los bares y restaurantes, que ciertamente les afecta.

En Roma también se han manifestado los trabajadores de gimnasios frente al Panteón de Agripa y reprocharon a Conte que les haya considerado “actividades superfluas que pueden generar riesgos”.

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Los dueños de restaurantes han protestado también por todo el país, especialmente en Milán (norte), la ciudad más afectada por el virus, y ayer se congregaron ante la delegación del Gobierno para exigir ayudas inmediatas que salven sus negocios de la quiebra.

En Pesaro (norte) noventa personas desobedecieron el decreto y se juntaron para cenar en un restaurante del centro de la ciudad para protestar contra estas disposiciones, aunque fueron desalojadas por las autoridades y podrían afrontar multas u otras sanciones.

Numerosas críticas han llegado también desde el mundo de la cultura, pues consideran que los cines y los teatros no representan un riesgo de contagio, una reivindicación liderada por figuras como el director de orquesta Riccardo Muti o el cocinero Massimo Bottura.

Revueltas callejeras

Mientras que las protestas de los sectores más perjudicados por esta situación son cívicas y a la luz del sol, al caer la noche en los últimos días se han registrado fuertes disturbios.

Anoche en ciudades como Milán varios grupos de manifestantes se enfrentaron con la policía y rompieron escaparates de tiendas supuestamente para protestar también contra los cierres.

Los disturbios han concluido con decenas de detenciones y se está investigando la posibilidad de que las escenas de violencia se hayan producido por la infiltración de grupos neofascistas y ultras, como ocurrió el fin de semana en Roma. Los empresarios que se manifiestan pacíficamente por todo el país se han desvinculado de estos episodios de violencia.

Críticas desde la oposición

Pero los ataques a Conte no solo vienen de la calle, también desde los palacios de poder de Roma. Uno de sus socios en el Gobierno, el ex primer ministro Matteo Renzi, líder del partido Italia Viva, ha dicho que pedirá la modificación del decreto de cierres.

El político aprueba “renunciar a muchas libertades por el virus”, pero no ve con buenos ojos el cierre de los espacios de cultura como cines y teatros o de los gimnasios y propone que los restaurantes y los bares puedan abrir hasta las 22.00, como en Alto Adige (norte).

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En el Partido Demócrata (centroizquierda), socio de Gobierno del antisistema Movimiento Cinco Estrellas, tachan de “irresponsable” la postura de Renzi, socio y bisagra de la misma coalición.

Desde la oposición, el líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, ha aplaudido las palabras de Renzi y ha reprochado que “cerrar teatros, gimnasios, cines, piscinas, bares y restaurantes no reduce los contagios, sino que provocará el hambre a millones de trabajadores”

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