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El primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, admitió que las fallas institucionales en el manejo de las multitudes jugaron un papel clave en el desenlace de la estampida que tomó lugar durante una celebración de Halloween en Seúl, el fin de semana pasado. La tragedia dejó 156 muertos y, en medio de los servicios conmemorativos en nombre de los fallecidos, distintas autoridades han salido a ofrecer disculpas públicas, mientras que en el ambiente se respira un clima tenso.
Este es “un accidente desastroso que no debió ocurrir”, admitió Han Duck-soo. A sus declaraciones se sumaron las de Yoon Hee-keun, jefe de la Policía, quien se disculpó por la respuesta a la emergencia. En palabras propias, aseguró: “Hemos juzgado que la respuesta a las llamadas de emergencia fue inadecuada”. Al anunciar una investigación, sostuvo que “revisaremos minuciosamente los hechos para ver si tomamos las medidas adecuadas después de recibir los informes de emergencia”. El alcalde de Seúl, Oh Se-hoon, también se disculpó durante una rueda de prensa y dijo que el gobierno de la ciudad pondría todos los recursos administrativos disponibles “hasta que todos los ciudadanos puedan volver a sus vidas normales”.
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Según se lee en The Guardian, hay varios factores a los cuales culpar tras lo sucedido, incluida la falta de medidas preventivas y de control de las multitudes, debido a la ausencia de un organismo organizador para Halloween. Esa noche, unas 100.000 personas llegaron a Itaewon, en el distrito Yongsan de Seúl, pero solo 137 agentes se encontraban en el lugar, la mayoría de tráfico y de prevención del delito. En el marco de ello, el periódico Hankyoreh escribió el martes un editorial diciendo que el desastre de Itaewon fue “predecible”, derivado de “la falta de un manual de gestión de seguridad en caso de un accidente que aplaste a la multitud y la respuesta complaciente de las autoridades”.
Si bien Corea del Sur tiene un manual de seguridad para festivales con más de 1.000 asistentes, el manual asume que un organismo organizador está a cargo de la planificación de la seguridad, lo que no fue el caso del sábado. En respuesta a ello, el presidente del país, Yoon Suk-yeol, dio instrucciones para que el gobierno presente un sistema de control de multitudes para eventos espontáneos que no tienen organizadores y le pidió a su gabinete que asumiera una “gran responsabilidad” por lo sucedido.
La estampida ocurrida durante la celebración del día de las brujas es la primera tragedia de esta magnitud que ocurre después del hundimiento del ferry Sewol, en 2014, que dejó 304 fallecidos y expuso unas laxas reglas de seguridad, así como algunas fallas regulatorias. Lo sucedido el pasado sábado pone sobre el debate público la pregunta de qué ha hecho el país en los últimos años para prevenir desastres provocados por el hombre.
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