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Esta fue una demostración de la fuerza del clérigo chií Múqtada al Sáder, cuyo grupo goza de un gran apoyo popular a pesar de sólo tener 30 diputados en el Parlamento. También puso en evidencia la batalla política que enfrenta el primer ministro, Nuri al Maliki, para lograr el acuerdo antes del 31 de diciembre, cuando concluye el mandato de la ONU.
“Si les dicen que el acuerdo pone fin a la ocupación, no es así. El ocupante mantendrá sus bases. Y quien afirme que nos da la soberanía es un mentiroso”, declaró Múqtada.
El clérigo, que siempre ha dosificado mucho sus apariciones públicas, reside en Irán, donde estudia teología. Su grupo, la principal oposición a E.U., siempre ha estado en contra de las tropas extranjeras.
“Esta manifestación es nuestra respuesta al acuerdo”, declaró el diputado Nasser al Saadi. Tras meses de negociaciones, los iraquíes y estadounidenses redactaron un convenio que necesita la aprobación del Parlamento. Al Maliki, que también es chií, podría quedarse políticamente aislado si somete el texto a votación en medio de una amplia oposición popular.