Así mismo, señaló que numerosos pasajeros partieron la víspera desde U-Tapao y otros 1.500 tenían previsto dejar el país a lo largo de este viernes. El Departamento de Aviación Civil detalló que había 40 vuelos autorizados en U-Tapao, el doble que el pasado jueves.
Aerolíneas como Thai Airways International, Malaysia Airlines, AirAsia, Jetstar Asia y EVA Airways comparten la única pista de aterrizaje y despegue construida por el Ejército estadounidense durante la Guerra de Vietnam en U-Tapao, a unos 140 kilómetros al sureste de la capital.
Las autoridades tailandesas no han ofrecido la cifra de turistas que se han visto afectados por el bloqueo de los dos aeropuertos de la capital, Suvarnabhumi y el viejo aeródromo de Don Muang, en manos de grupos de manifestantes que piden la dimisión en pleno del Gobierno.
Se sabe que unos 125 mil pasajeros pasaban cada día por el moderno Suvarnabhumi, y se ha informado de que cerca de 4.000 viajeros fueron evacuados de la terminal de internacional el miércoles pasado, fecha en la que los seguidores de la opositora Alianza del Pueblo para la Democracia se hicieron con el control de ambos aeródromos.
Varios países próximos a Tailandia han iniciado operaciones para evacuar a sus nacionales y facilitar la vuelta a su casa de otros extranjeros atrapados en Bangkok.
Un avión militar de transporte fletado por Malasia aterrizó hoy en U-Tapao, mientras que Vietnam Airlines aumentó sus vuelos a la ciudad camboyana de Siem Reap, cerca de la frontera con Tailandia, para crear otra vía de salida hacia Hanoi y Ho Chi Minh (antigua Saigón) y desde allí a otros destinos.
Fuentes diplomáticas europeas indicaron que las embajadas de los países de Unión Europea radicadas en Bangkok se centran, de momento, “en asistir en la medida de lo posible a sus ciudadanos” mientras continúe el bloque de ambos aeropuertos.
Hasta el momento, y aparte de la posibilidad de cruzar por tierra a Malasia y Camboya, también se puede abandonar Tailandia en los vuelos que despegan de los aeropuertos internacionales de Phuket, al suroeste del país, y Chiang Mai, a unos 600 kilómetros al norte de Bangkok.
El primer ministro de Tailandia, Somchai Wongsawat, declaró el jueves el estado de excepción en los aeropuertos tomados, en un intento por recuperar su control.
Wongsawat, refugiado en Chiang Mai junto a su Gobierno, encargó a la Policía el desalojo y pidió apoyo a la Fuerza Aérea y a la Armada.
El estado de excepción no afecta a la sede del Gobierno, en cuyo recinto exterior acampan los seguidores de la Alianza desde el 26 de agosto.
Unos 14,5 millones de turistas al año sostienen una industria que en Tailandia mueve cerca de 16.000 millones de dólares (12.403 millones de euros) anuales.
Los líderes de la Alianza han advertido que seguirán en los dos aeropuertos y la sede del Gobierno de Tailandia hasta que se atiendan sus reivindicaciones.
La crisis política en Tailandia se remonta a las elecciones parlamentarias de 2007, que ganaron los mismos políticos que fueron expulsados del Gobierno el año anterior por un golpe militar.