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Alrededor de cuatro y media de la tarde, hora local, todos los vehículos blindados para el transporte de las fuerzas egipcias desplegados en la frontera comenzaron a retirarse, mientras que hombres armados palestinos ocuparon los puestos dejados por los policías.
Junto a los blindados también abandonaron la zona los vehículos con cañones de agua que en la mañana impidieron a los palestinos entrar en territorio egipcio, con lo que la frontera se quedó sin presencia militar egipcia.
En uno de los puestos, un grupo de unos diez jóvenes vestidos con kufiyas (pañuelo palestino) y cazadoras de color caqui mostraron las pistolas y metralletas que llevaban escondidas bajo la ropa y se identificaron como miembros de Hamás y de las Brigadas de Azedin Al Kasam, brazo armado de grupo islámico.
Uno de los ellos, que no dio su nombre, dijo, mientras hacía ademán de disparar con una pistola, "hemos echado de aquí a estos infieles (las fuerzas egipcias) y si vienen mañana los vamos a matar a tiros".
Tras la retirada de los guardias egipcios, miles de palestinos continúan cruzando con normalidad de un lado a otro de la frontera a través de los numerosos huecos abiertos en la empalizada fronteriza.
Con anterioridad, la policía egipcia había cerrado el penúltimo de los huecos que quedaba abierto, lo que provocó riadas de palestinos que trataban de entrar desesperadamente en Egipto.
En la ciudad de Rafah y sus alrededores, la policía había advertido a los miles de palestinos que abarrotaban la zona que la frontera sería cerrada a las cuatro de la tarde horas local, algo que finalmente no ha ocurrido.
Por otro lado, en Gaza cuatro activistas palestinos, entre ellos dos responsables de Hamás, perdieron la vida el viernes en dos ataques aéreos israelíes en Rafah, en el sur de la franja, según fuentes médicas palestinas.