El ministro español de Relaciones Exteriores, Miguel Moratinos, se comprometió asimismo a incrementar sus vínculos con Georgia y habló contundentemente sobre la defensa de su integridad territorial.
“España ha defendido siempre este principio, a diferencia de otros países que consideran que este principio puede ser usado en ciertas circunstancias”, dijo en una conferencia de prensa.
Estados Unidos, la UE y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte han criticado intensamente a Rusia por reconocer a dos regiones separatistas de Georgia — Osetia del Sur y Abjazia — como naciones independientes después de la guerra de agosto, insistiendo que las fronteras de Georgia deben permanecer intactas.
Rusia ha ignorado la crítica y planea mantener 3.800 tropas en cada región. La guerra de cinco días estalló cuando las tropas de Georgia lanzaron una ofensiva para recobrar el control de Osetia del Sur. Rusia envió tropas que rápidamente derrotaron a los militares georgianos y se adentraron en Georgia, donde permanecieron por varias semanas.
Rusia ha retirado sus fuerzas de las áreas que rodean a Osetia del Sur y Abjazia bajo acuerdos negociados con el presidente francés Nicolas Sarkozy, pero dejó sentado que no tiene intención de retirarlas de algunas partes de las regiones separatistas que habían estado bajo control georgiano antes de la guerra.
La guerra de agosto siguió a varios años de una tensión creciente entre Rusia y Georgia, cuyo presidente prooccidental, Mijail Saakashvili, ha cultivado vínculos estrechos con Washington y ha pedido ser miembro de la OTAN.