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Los militares que desde la noche del jueves se apoderaron de centros del poder civil y retienen al presidente interino y al ex primer ministro y candidato favorito a la Presidencia de Guinea Bissau, niegan que el objetivo de sus acciones sea dar un golpe de Estado, sino el de protestar contra presuntos nexos entre el Gobierno y el ejército angoleño.
La incursión de los militares, que también se apoderaron de la radio y la televisión estatal, se da en pleno período electoral. La primera vuelta de las presidenciales se realizó el 18 de marzo y Carlos Gómez Júnior, del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, fue declarado vencedor y favorito para la segunda vuelta, programada para el 29 de este mes. Ahora Gómez Júnior permanece detenido por los ‘golpistas’, al igual que el presidente interino, Raimundo Pereira. Según los militares, ambos políticos se encuentran en dependencias castrenses distintas.
La Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental condenaron la intentona golpista y advirtieron que no tolerarán ninguna toma del poder por la fuerza. La Embajada de Estados Unidos en Dakar difundió un comunicado en el que “lamenta que elementos militares traten de hacer descarrilar el proceso democrático” e insta a sus nacionales a permanecer en sus casas. Así mismo, el gobierno de Portugal condenó las acciones de los militares, exigió la liberación del primer ministro y llamó a la comunidad internacional a proteger a la población civil del país que fue colonia portuguesa hasta 1974.
Los militares que protagonizaron el levantamiento informaron, mediante un comunicado, que su propósito no es dar un golpe de Estado sino reaccionar ante la amenaza que representa para la soberanía nacional la existencia de unos supuestos pactos secretos entre las fuerzas armadas de Angola y el gobierno de Guinea Bissau.
El levantamiento no toma por sorpresa al país africano, donde las asonadas militares han sido frecuentes desde su independencia de Portugal. Debido a la inestabilidad política, que en los últimos años ha convertido al país en un importante paso de la droga que llega a Europa proveniente de Latinoamérica, ningún presidente ha podido concluir su mandato desde 2000.
Tampoco es el primer levantamiento militar en el occidente de África durante este año. El 21 de marzo fue el ejército de Malí el que derrocó al hasta entonces presidente Amadou Toumani Touré, sembrando incertidumbre en una nación que es azotada en el norte por la rebelión de los tuaregs.