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Guerra de titanes

Marcos Peckel

24 de febrero de 2021 - 01:00 a. m.

No es con tanques, ni cazas, ni misiles balísticos, ni ojivas nucleares, sin embargo, la guerra, esa es la palabra, entre las megaempresas de tecnología y los Estados y gobiernos, es quizás la más trascendental que se está dando el en planeta por estos días. Las escaramuzas vienen de tiempo atrás, pero nos podríamos estar acercando a la batalla final, cuyo resultado afectará la sociedad moderna como pocas cosas lo han hecho en tiempos recientes.

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Eventos de las últimas semanas, batallas podría decirse, les dan la ventaja a las empresas, pero los gobiernos no han jugado aún sus cartas, no es que tengan claridad de cómo hacerlo. La decisión de Twitter de cerrar la cuenta de Donald Trump, su megáfono preferido, el enfrentamiento de Facebook con el gobierno de Australia, el bloqueo a la red Parler por Amazon y Apple, el uso de tecnologías avanzadas de reconocimiento facial, inteligencia artificial, criptomonedas y quien sabe cuáles más, demuestra como las empresas tecnológicas están estableciendo políticas que otrora les correspondía a los gobiernos y a sus electores. El ilimitado poder de las empresas tecnológicas ni el mismo Orwell se lo llegó a imaginar.

La libertad de expresión ya no la definen las constituciones sino un señor desde su refugio en al Pacífico sur, quien decide que sí y que no. Un comité de “sabios”, elegido por nadie, seleccionado a dedo por Facebook, está revisando el veto que se le impuso a Trump. El gobierno de Australia emitió un decreto que le imponía a Facebook pagar regalías a los medios por publicar sus noticias, y quien dijo miedo. Don Mark simplemente saco de su arsenal un arma, que quizás no había usado antes: impedir compartir posteos oficiales incluso referentes al COVID y la vacunación. Ese pulso parece haberlo ganado Facebook pues ya el gobierno de Australia indicó que “estudiaría la medida”.

Incluso la política exterior perece ser el dominio de las tecnológicas. Las cuentas de los militares birmanos responsables del golpe de Estado has sido cerradas privándolos de una voz con alcance masivo. El veto a Trump por parte de las redes sociales abrió una caja de Pandora de infinitas aristas, una hidra de miles de cabezas y serán los señores de las redes quienes decidirán que cortar y que no. Si eso es lo que querían no lo sabremos, pero ya el dilema aterrizó en sus escritorios. El Estado como espectador.

Entre tanto, gobiernos buscan caminos para poner en cintura a las tecnológicas. Ya sea con impuestos, regulación, desmonopolización, restricciones legales, igualdad de oportunidades en las búsquedas, manejo de la privacidad y los datos, etc. Sin embargo, el remedio podría ser peor que la enfermedad pues tampoco son los políticos los que de mayor credibilidad gozan a la hora de fijar prioridades que afectan a los ciudadanos.

En el medio esta la sociedad que encontró en las redes y la tecnología una herramienta de poder que nunca antes tuvo. Guerra de titanes a varias bandas.

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