La reunión se produjo bajo un estricto secretismo, de tal magnitud que las autoridades no registraron el movimiento de más de 40 líderes tribales por las montañas paquistaníes hacia la región de Orakzai, en el noroccidente del país, donde trazarían el futuro de los talibanes.
Tras dos días de deliberaciones, los participantes de la shura (asamblea general) acordaron cambiar de estrategia y reconocer que su elegido, Baitullah Mehsud, había sido asesinado días atrás por las fuerzas de la OTAN. Ahora seguía lo más importante: decidir el sucesor.
Y entre los candidatos sobresalió Hakimullah Mehsud, el hombre que a finales de 2007, con apenas 28 años, hizo quedar en ridículo a las fuerzas de seguridad paquistaníes cuando secuestró a 300 soldados y obligó al gobierno a sellar un intercambio improvisado.
El mismo que es reconocido entre las filas de la subversión islámica por su pericia al volante de las camionetas Toyota 4x4 con que atraviesa la agreste geografía paquistaní, y por la puntería a la hora de disparar desde fusiles Kalashnikov hasta lanzagranadas que cuentan con GPS.
“Aunque no es experto en el Islam, sabe cómo explotar los sentimientos religiosos de los pashtunes (la segunda etnia del país), así como su nacionalismo”, comentó Zahir Sha Zherasi, periodista del diario paquistaní Dawn.
La historia de Hakimullah está ligada a la de su predecesor, a quien conoció en la escuela de Kotkai, su pueblo en Waziristán del Sur. Ambos abandonaron la educación para entrar en las filas de la resistencia islámica cuando estalló la guerra santa. Por entonces, el ahora hombre fuerte de los talibanes era el guardaespaldas de Baitullah, y su dedicación le valió ser designado al frente de las milicias en las regiones de Kurram, Khyber y Orakzai, en la frontera con Afganistán.
Con el paso de los años adquirió una fascinación por la figuración mediática, al punto que llegó a ser el vocero de los talibanes, cargo que mantuvo hasta la sharia. “Al igual que Baitullah, su objetivo es consolidar un emirato en Pakistán con las armas para defenderlo”, afirma Syed Shoaib, corresponsal de la cadena británica BBC.
Es una estrategia que el nuevo líder tiene clara. Así se lo expresó a los medios de su país: “Si el gobierno continúa su política de seguir los mandatos de EE.UU., nos tomaremos la capital”.