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Hasta que se arrepientan

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Arlene B. Tickner
19 de mayo de 2021 - 05:05 a. m.
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La escalada entre Hamas y las fuerzas de defensa israelís ha cobrado la vida de al menos 200 personas en Gaza, muchos de ellos niños, 10 en Israel y no da señas de tregua.

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Foto: Opinión

Hay diez veces más heridos, confrontaciones ascendentes en Jerusalén, Cisjordania y otras ciudades mixtas, y tentativas de paro a través del fracturado territorio palestino. Sus detonantes inmediatos se remontan al inicio de Ramadán, cuando la policía israelí entró sin justificación aparente a la mezquita Al-Aqsa en la Ciudad Vieja. El episodio fue seguido por el cierre del espacio público en los alrededores y varias incursiones posteriores al tercer lugar más sagrado del islam, que llevaron a enfrentamientos violentos con los feligreses. Ello coincidió con el polémico desalojo de varias familias del barrio Sheik Jarrah en Jerusalén del Este, sobre el que la Corte Suprema aún no emite fallo.

En retaliación por la violencia y discriminación contra los palestinos el 10 de mayo Hamas comenzó a lanzar cientos de cohetes desde Gaza – la mayoría derribados por el sistema “cúpula de hierro” – frente a los cuales Israel, aduciendo el derecho a la legítima defensa, respondió con una ofensiva aérea que ha arrasado con túneles clandestinos, edificaciones altas, residencias y buena parte del sistema eléctrico de Gaza.

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En la cronología de los hechos es difícil no observar el oportunismo cínico del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien lleva cuatro intentos fallidos de formar un gobierno de coalición, enfrenta varias investigaciones por corrupción y busca desarmar los esfuerzos de múltiples opositores parlamentarios por unirse en su contra. No menos evidente, Hamas busca consolidar su poder en momentos en que las elecciones legislativas de la Autoridad Palestina fuesen pospuestas después de una larga espera de 15 años, ante el temor de que las rupturas al interior de Fatah, el partido del presidente Mahmoud Abbas, dieran las mayorías a ese grupo.

Pese a lo anterior, la coyuntura actual también resume el trasfondo colonial que caracteriza las relaciones entre Israel y sus propios connacionales árabes, así como con los palestinos que no lo son. Mientras que los primeros son ciudadanos de segunda – por ejemplo, la ley permite a los judíos reclamar derechos antiguos en Jerusalén del Este mientras que los descendientes de palestinos no tienen recurso legal similar – árabes israelís y palestinos por igual han sufrido olas recurrentes de discriminación y destierro, además de la violencia directa. Si bien es obvio que Netanyahu no creó el conflicto israelí-palestino, no cabe duda de que durante los últimos 12 años le ha echado harta gasolina. No más la advertencia de que los bombardeos israelíes no cesarán – cuesten lo que cuesten en términos de vidas palestinas inocentes – hasta que Hamas se arrepienta de su decisión delata la sentencia soberbia del colonizador frente a quienes busca mantener doblegados.

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La excesiva cautela de Biden, quien ha llamado al cese de hostilidades sin criticar a su aliado estratégico, la falta de credibilidad de la ONU a ojos israelís que la ve sesgada a favor de los palestinos y la escasa influencia de otros actores internacionales sobre Netanyahu y Hamas, siendo Egipto una excepción, no auguran del todo bien para la pronta reducción de tensiones.

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María(60274)20 de mayo de 2021 - 01:03 a. m.
Los israelíes no aprendieron nada.
Alberto(3788)19 de mayo de 2021 - 10:43 p. m.
Muy equilibrado análisis.
Atenas(06773)19 de mayo de 2021 - 06:28 p. m.
¡Y qué responderle a esta q' vive de sesgos! De fortuna hoy escribió sobre el mismo asunto el mucho más informado, ponderado y atinado columnista M. PECKEL. Y bien visto es q' Israel se pare donde debe ser, no como aquí en Colombia, q' la siniestra izq. con su brazo armado prende esto y luego sale a berrear si el Estado le responde con la autoridad conferida por mandato constitucional.
Carlos(92784)19 de mayo de 2021 - 04:34 p. m.
En una sola pagina se muestra todo lo que es El Espectador , dando cabida a diferentes opiniones y discernimientos , dejando claro la total libertad editorial de sus columnistas. (Tickner-peckel)
juan(9371)19 de mayo de 2021 - 03:22 p. m.
Y ha sido y sigue siendo ( el ejército de Israel ) el gran aliados del Estado colombiano, a través de contratistas, mercenarios, vendedores de armas,etc. Miremos las tácticas del Esmad ( una Bacrim más) y todo lo que ocurre en este paro. Somos como palestinos en Gaza. Extranjeros en nuestro propio país. Aprendieron de los nazis, pa' qué...
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