Sonrisas, aplausos y miradas de ilusión. Eso y mucho más pudo verse entre los cerca de dos millones de personas que asistieron ayer al monumento a Abraham Lincoln, en la ciudad de Washington, para celebrar la llegada de Barack Obama a la Presidencia de los Estados Unidos.
Un monumental concierto, en el que participaron, entre otros, la banda de rock británica U2, el cantautor Bruce Springsteen y la colombiana Shakira, dio inicio a los tres días de festejos que concluirán mañana con el juramento a la bandera de Obama.
“Una parte de la historia se está escribiendo”, le dijo Michael Nolan, uno de los asistentes, al diario The Washington Post.
El propio Obama se ha encargado de avivar ese sentimiento. El sábado, junto a su familia, emuló el recorrido que en 1861 realizara por tren Abraham Lincoln; eran tiempos similares: el país estaba en crisis, al borde de una guerra civil que lo dividiría por cuatro años.
En un tren construido hace 80 años, recorrió 220 kilómetros entre Philadelphia y Washington. A lo largo del trayecto, el hasta hoy presidente electo de los estadounidenses saludó a todas las personas que se acercaron a cada estación de tren para expresarle su apoyo.
En Baltimore pronunció un discurso recordando a los soldados norteamericanos que derrotaron a las tropas británicas en 1812. “Las adversidades que afrontamos ahora son muy diferentes, pero siguen siendo severas a su manera”, concluyó.
El homenaje histórico continuó este domingo en la capital estadounidense. Junto a Joseph Biden, el nuevo vicepresidente, Obama rindió tributo a los héroes caídos colgando una ofrenda floral ante la Tumba del Soldado Desconocido, y asistió a un servicio religioso en la Iglesia de la Calle 19, construida en 1839, una de las más tradicionales en la ciudad.
Horas más tarde, bajo un cielo gris, totalmente nublado, y acompañado de su esposa Michelle, sus hijas Sasha y Malia, y de la familia Biden, el nuevo mandatario estadounidense llegó al Lincoln Memorial para presenciar el concierto en su honor.
Y allí mismo, frente a la gigantesca estatua de Lincoln, Obama hizo un llamado a los estadounidenses para que dejen de lado todas las diferencias y trabajen juntos, unidos, para evitar que la debacle financiera los separe aún más.
Sin embargo, en medio del furor por el juramento de Obama, también se hicieron presentes las críticas por los más de 100 millones de dólares gastados en las celebraciones. La agencia de noticias AP comparaba la elevada suma con la actitud de los demócratas en 2005, cuando le pidieron al presidente George W. Bush moderar los costos de su posesión.