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Irán, dividido tras las elecciones

La reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad sorprendió al electorado joven y despertó desórdenes públicos.

Redacción Internacional

14 de junio de 2009 - 04:00 p. m.
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Aunque pocas imágenes han salido del país, corresponsales en Teherán dan cuenta de la “batalla” que se ha vivido en Irán durante las últimas 48 horas. Ayer a medianoche, según Javier Martín, de la agencia EFE, “numerosas calles presentaban la tétrica imagen que permanece detrás de la batalla: contenedores y neumáticos ardiendo, mobiliario urbano destrozado y grupos de milicianos islámicos basijs, armados con palos y porras, que patrullaban la ciudad y reprimían a los viandantes”.

Doscientos partidarios del candidato opositor, Mir-Hossein Moussavi, de quien se esperaba una victoriosa y moderada “revolución verde”, han sido arrestados en disturbios y marchas donde lanzan consignas en contra de Mahmud Ahmadineyad, el presidente reelecto, al que tildan de “golpista” y “dictador”.

El sábado, el Consejo de Guardianes de Irán anunció que en un hecho sin precedentes —donde el 84% de iraníes salieron a votar—, Ahmadineyad se llevó el 62% de los votos, mientras que Moussavi, se quedó con un segundo lugar y un 32% de la votación, muy por debajo de lo vaticinado.

Desde entonces, no ha habido calma en el país. La gente de Moussavi no se explica, por ejemplo, cómo pudo perder su candidato en su pueblo natal ni cómo, con tan alto nivel de participación (la mayoría jóvenes motivados por el nuevo movimiento), iba a ganar la tradicional derecha conservadora, que por lo general había triunfado en elecciones con baja participación.

 “Tengo dudas, pero vamos a reservarnos los comentarios hasta que tengamos una amplia revisión de todo el proceso”, dijo ayer el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, cuando le preguntaron por la legitimidad del resultado. Mientras tanto, en varias capitales del mundo, banderas verdes ondulaban en señal de condena a las elecciones.

En Irán, sin embargo, el líder supremo, el ayatollah Khamenei, aprobó el proceso, pese a la petición formal de Moussavi para que las elecciones fueran anuladas. Entre tanto, Ahmadineyad, proclamó su victoria y acusó a la prensa internacional de “emprender una guerra psicológica” orientada a injerir en los asuntos internos del país.

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Algunos observadores también culparon a la prensa, pero por generar “falsas esperanzas”: “La pregunta que obsesiona a la prensa internacional: ¿Por qué perdió Moussavi?, es menos un problema para Irán y más un problema de mala percepción, debido a la terca negativa a entender el valor que tiene la religión en la política iraní”, escribió en Al Arabiya, principal medio de Saudí Arabia, el profesor Abbas Barzegar, candidato a un PhD en la Universidad de Emory, EE.UU.

Dos periodistas también fueron detenidos, mientras crecían las sospechas, denunciadas por la BBC, de que el gobierno estaba bloqueando la comunicación con los satélites para entorpecer el cubrimiento de los disturbios.

Por Redacción Internacional

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