Irán necesita al menos veinte plantas de enriquecimiento de uranio para poder alimentar con combustible sus plantas nucleares, aseguró este sábado el director general del Organismo iraní de la Energía Atómica, Ali Akbar Salehí.
En declaraciones divulgadas por la televisión estatal por satélite PressTV, el jefe negociador iraní recalcó, asimismo, que su país no se retirará del Tratado de No Proliferación Nuclear porque en su opinión esa es la estrategia de Occidente.
"Para alimentar con combustible nuestras plantas nucleares, necesitamos tener veinte plantas de enriquecimiento de uranio. El objetivo es generar 20.000 megavatios de electricidad en los próximos 20 años", afirmó.
"Creo que Occidente está tratando de que abandonemos el Tratado de no Proliferación... pero no tenemos ninguna intención de retirarnos de él", agregó.
El régimen iraní anunció el pasado 29 de noviembre que iniciará un proyecto para la construcción de diez nuevas plantas de enriquecimiento de uranio, en una decisión que ha sido entendida como un desafío por gran parte de la comunidad internacional.
El propio Salehí recalcó que la medida era la respuesta de Irán a la resolución de condena contra su país aprobada dos días antes por 25 de los 36 países que integran la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
La citada agencia dependiente de la ONU criticó a Teherán por la opacidad que presentan los objetivos de su esfuerzo nuclear y por haber mantenido en secreto durante meses la construcción de nueva planta bajo una colina cerca de la ciudad santa de Qom, al suroeste de la capital.
El régimen iraní respondió ese mismo día que reduciría al mínimo la cooperación con el OIEA.
Irán tiene una planta de enriquecimiento de uranio en la localidad de Natanz, en el centro del país, en la que supuestamente hay miles de centrifugadoras en funcionamiento.
Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan a Irán de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y aplicaciones bélicas cuyo objetivo sería la adquisición de armamento atómico.
Teherán niega las alegaciones e insiste en que su único objetivo es generar electricidad para fines pacíficos.