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Irán reeligió a su presidente

Y de paso a sus desafiantes políticas nucleares.

El Espectador

12 de junio de 2009 - 05:19 p. m.
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El conservador Mahmoud Ahmadinejad ha logrado una ventaja insuperable sobre su rival moderado Mirhossein Mousavi en la elección presidencial de Irán, según explicó la comisión electoral estatal.

La comisión dijo que Ahmadinejad ha conseguido 18,8 millones de votos de un total de 28,9 millones contados hasta ahora, comparados con los 9,3 millones de preferencias en favor de Mousavi.

Funcionarios estiman que la participación fue de cerca de 80 por ciento de los 46,2 millones de votantes inscritos, lo que significa que Mousavi no podrá superar la diferencia incluso si gana todos los votos que resta contar.

Participación masiva 

La participación masiva y las denuncias de irregularidades de parte de la oposición marcaron este viernes las décimas elecciones presidenciales de la era revolucionaria en Irán, en las que el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad aspira a la reelección.

Desde primera hora de la mañana, familias enteras se acercaron a los más de 49.000 colegios electorales repartidos por todo el país en una jornada de reivindicación y fiesta únicamente ensombrecida por algunos actos vandálicos.

Según los primeros datos ofrecidos por el Ministerio de Interior, la participación rondaría el 75 por ciento, cifra récord que obligó a extender durante varias horas el cierre de los colegios. En las calles de Teherán, las largas filas de votantes tenían un color casi común dependiendo del lugar de la capital en el que se encontraran.

En el norte, la zona más rica de la ciudad, primó el verde de los seguidores del ex primer ministro Mir Husein Musaví, principal rival del presidente. En el sur, donde se concentra la mayoría de los barrios más desfavorecidos, dominaba el tricolor verde, blanco y rojo de la bandera de Irán, adoptado por Ahmadineyad.

Sin embargo, y al contrario de 2005 cuando Ahmadineyad arrasó en segunda vuelta, era posible ver muchos partidarios de Musaví y de los otros dos candidatos, el clérigo reformista Mehdi Karrubí y el conservador Mohsen Rezaeí. "Voy a votar a Musaví", admitía a Efe Zahra Montasem, ama de casa que ejerció su derecho en la madrasa Hafez, adyacente al Gran Bazar.

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"Pero no es una cuestión de libertades, porque para eso existen diferentes interpretaciones. Creo que lo que necesitamos es trabajo para los jóvenes y lucha contra la carestía, y creo que Musaví puede arreglar estos problemas", explicó.

Divida social e ideológicamente, la crisis económica ha sido, sin embargo, una de las principales razones por las que gran parte la población se ha inclinado por Musaví, al que se le recuerda como un buen gestor durante los difíciles años que dirigió el gobierno, entre 1981 y 1989, en plena guerra con Irak. "No podemos decir que un candidato es malo, sin embargo para mí Musaví es una buena opción", admitía a la agencia Efe una votante.

"Durante la guerra entre Irán e Irak demostró su capacidad y ha hecho todo a favor del pueblo. Bajó la inflación. Yo creo que por aquellos buenos resultados durante su mandato, la gente ahora le está votando", explicaba en la madrasa Ershad, en el centro norte de la capital.

A escasos metros, Ibrahim Yazdi, primer ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica, tesorero de su fundador, el ayatolá Rujolá Jomeini durante el exilio en París y ahora uno de los hombres más críticos con el régimen, revelaba a Efe que se decantaba por el ex primer ministro. "He votado a Musaví. Creo que es una buena opción, si no lo fuera no votaría", afirmó.

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Más al sur, en los alrededores del Gran Bazar, un funcionario público aseguraba que votó por Ahmadineyad "porque me siento satisfecho con su trabajo. "Aunque ha habido problemas, sin embargo yo estoy satisfecho con él. Creo que no ha robado del dinero de la gente", declaraba a Efe.

Similar opinión le merecía el presidente a Ali Ghanbari, quien aseguró que Ahmadineyad "es una buena persona que ha trabajado para el pueblo. Me fío mucho de él". La fiesta electoral quedó, no obstante, deslucida por las denuncias de posible fraude elevadas por la oposición y algunos actos vandálicos contra sedes reformistas.

Según Alí Akbar Mortazaminpour, jefe del comité de supervisión de los sufragios de Musaví, "más del cuarenta por ciento de los colegios de la capital carecieron de observadores". Al parecer, muchos de los delegados, tanto de Musaví como de Karrubí, no han podido ejercer su función ya que las acreditaciones que recibieron "tenían errores, e incluso fotos cambiadas".

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Mortazaminpour denunció, asimismo, que el citado comité nacional ha emitido "más de siete millones de papeletas más de las necesarias para la votación". "Las quejas que hemos recibido son numerosas, pese a que tampoco han funcionado bien las comunicaciones"en los alrededores de los colegios, apostilló.

En Queitarieh, una decena de milicianos voluntarios islámicos "Basij"atacaron con botes de humo una de las sedes de Musaví, aunque sin causar heridos. "Hubo mucha confusión pero afortunadamente no ha habido que lamentar heridos. Hemos tenido que evacuar el edificio, pero nada más", explicó a Efe uno de los afectados.

Los resultados finales, que deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, se conocerán 24 horas después del cierre de los colegios. En caso de que ninguno de los cuatro candidatos consiga más del 50 por ciento de los votos emitidos y considerados válidos, deberá celebrarse una segunda vuelta, ya prevista para el próximo viernes.

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Por El Espectador

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