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La Autoridad de Población e Inmigración israelí ha rechazado la petición de obtener la nacionalidad de Rebeca Floer, una mujer sueca de 64 años, alegando que su solicitud no encaja con lo establecido en la Ley del Retorno, que permite a cualquier persona que tenga un progenitor o un abuelo judío obtener la nacionalidad israelí.
"El abuelo de esta mujer fue un judío, pero su padre se convirtió o vivió como un cristiano. Según la Ley del Retorno, si cambias tu religión no puedes obtener la ciudadanía o el estatus. Y esto afecta a todas las generaciones posteriores", explicó a EFE Sabin Hadad, portavoz del organismo de Inmigración. Lea también: Israel cerrará su centro de retención y expulsará a migrantes irregulares
Floer niega que su padre se convirtiera a otra religión y asegura que nunca negó el judaísmo y que ella, hija de madre cristina y bautizada dese niña, abandonó el cristianismo y se considera judía. Además, desmiente pertenecer a una organización misionera evangélica, como creen las autoridades israelíes, relata el diario israelí Haaretz.
Hace unos dos años esta psicóloga sueca comenzó los trámites para vivir en Israel, que visitó por primera vez hace diez, y presentó papeles que avalaban sus raíces judías y la muerte de familiares en el Holocausto.
La afectada argumenta que sufrió antisemitismo en Suecia cuando era niña y que llegaron a dibujarle una esvástica en la puerta de su casa, y apela a lo que percibe como un creciente antisemitismo en Europa para que se le abran las puertas de Israel. Le puede interesar: "No me voy": inmigrantes con permiso temporal en EE.UU. claman por quedarse
Sin embargo, las autoridades migratorias consideran probado que su padre se convirtió al cristianismo, rechazaron su apelación y le dieron a Floer hasta el próximo domingo para abandonar el país.