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Paul Olando, representante del gobierno local de la provincia keniana de Nyanza, acusó a Uganda de traspasar los límites acordados e instó al país vecino a retirar la bandera ugandesa que ondea en Migingo, ya que considera que el islote “pertenece históricamente a Kenia”.
“No hay duda de que Migingo es parte de Kenia. De hecho, allí viven más de 400 kenianos, la población mayoritaria, y sólo unos pocos habitantes son oriundos de Tanzania, el Congo y Uganda”.
Según el diario ugandés “Daily Monitor”, las quejas de Kenia se producen después de que Uganda expulsara hace unas semanas a más de 400 pescadores kenianos que se negaron a pagar los 20 euros anuales que se les imponían desde ese país para poder trabajar en la zona.
La querella por la isla se remonta a la época colonial, punto de inflexión, según la parte ugandesa, de la soberanía de Migingo.
“Hasta que los colonos decidieron lo contrario, pertenecía a Uganda”, afirmó al respecto el Ministro de Asuntos Interiores ugandés, Matia Kasaija, quien instó a sus homólogos kenianos a tratar de hallar una solución para determinar la jurisdicción territorial sobre la isla.
Por su parte, los pescadores kenianos afectados por la disputa pidieron al Primer Ministro de su país, Raila Odinga, y al titular de la cartera de Pesca, Paul Otuoma, que “intervengan urgentemente en este asunto”.
Mientras ambos países deciden en que ámbito dirimir la pertenencia de la isla, el ministro ugandés Kasaija afirmó que “si se decide que forma parte de Kenia, no lucharemos por lo que no es nuestro”.
Ésta no es la primera vez que Uganda se enfrenta a un país colindante por una isla. El año pasado, el gobierno ugandés y el congoleño entraron en conflicto por el territorio insular de Rukwanzi, situado en el lago Alberto y altamente cotizado después de que geólogos descubrieran petróleo en su subsuelo.
En esta ocasión, los pescadores kenianos de Migingo dijeron haber sido vilipendiados por oficiales ugandeses, quienes, afirman, “nos confiscan las redes, herramientas y barcos para impedirnos faenar en las aguas del lago”, según el “Daily Monitor”.
Tanto Uganda como Kenia defienden sus intereses en la Región de los Grandes Lagos. Ambos países utilizan como argumento la presencia de sus respectivos ciudadanos en los territorios en disputa y apuntan a la artificialidad del trazado de fronteras del mapa africano como impedimento para dilucidar su pertenencia.
Otro precedente se sitúa en los años 70, cuando el gobierno del dictador Idi Amín impuso la nacionalización ugandesa a los 10 mil pescadores y granjeros kenianos que habitaban la isla de Sigulu, bajo amenaza de ser expulsados.