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Este primer aniversario tras la declaración de la soberanía kosovar es percibido de forma muy distinta entre las dos principales comunidades de Kosovo, la albanesa y la serbia.
Mientras que los líderes albano-kosovares instaron hoy a la comunidad internacional a permanecer en la zona para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, la cúpula serbia denunció que la operación de la OTAN tuvo como único objetivo llevar a Kosovo a la independencia.
El primer ministro kosovar, Hashim Thaci, pidió hoy en Pristina a la Fuerza internacional para Kosovo (KFOR), liderada por la OTAN, que mantenga sus tropas en este territorio, donde tiene estacionados más de 16.000 soldados.
"El nuevo Estado democrático de Kosovo será un factor clave para la paz y la estabilidad en la región" , aseguró el ex líder guerrillero, que cuenta con amplio apoyo de potencias como Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
Por su parte, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, dijo en Belgrado que "ahora está más claro que nunca que la brutal destrucción de Serbia tuvo un solo objetivo, el de convertir la provincia de Kosovo en el primer Estado de la OTAN en el mundo".
"Como cualquier otra fuerza que llegaba a los Balcanes, ésta también pasará" , afirmó el jefe del Gobierno serbio.
La independencia unilateral de Kosovo ha sido reconocida hasta ahora por 33 países, entre ellos EEUU, Alemania, Francia, el Reino Unido y Japón.
Sin embargo, se oponen a la soberanía kosovar China, Rusia, India, Brasil y España, que consideran que la proclamación no respetó el derecho internacional.
En Belgrado y otras ciudades serbias se depositaron hoy ofrendas florales en memoria de las víctimas del bombardeo, en el que murieron más de mil miembros de Ejército de la entonces Yugoslavia (Serbia y Montenegro) y unos 2.500 civiles.
Los ataques de la OTAN destruyeron numerosas infraestructuras civiles como puentes, fábricas y edificios, lo que causó importantes daños a la economía del país.
La campaña aérea comenzó tras el fracaso de las negociaciones de paz entre Belgrado y los albano-kosovares en Rambouillet (Francia) y terminó el 10 de junio de 1999.
Ese día fue aprobada la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad de la ONU, que estableció una Administración internacional en Kosovo.
La Administración, la Policía y el Ejército serbio del entonces presidente autoritario, Slobodan Milosevic, tuvo que retirarse de Kosovo, pero se garantizó la integridad territorial y la soberanía de Serbia en ese territorio.
El ministro serbio de Defensa, Dragan Sutanovac, dijo que "los acontecimientos de hace nueve años fueron suficientes para que en un tiempo futuro pensemos más de forma política, y no militar, y que fueron una muestra de que es mejor negociar durante 100 años que estar en guerra un solo día".
En Kosovo viven unos 2 millones de personas, un 90 por ciento de ellas albaneses y unos 120.000 serbios, sobre todo en la parte norte.
Allí se han concentrado hasta ahora las protestas, algunas de ellas violentas, en contra de la independencia de Kosovo.