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9 Oct 2020 - 3:00 p. m.

La cara ignorada del coronavirus en Francia

A pesar de que los participantes dijeron que habían utilizado mascarillas y que habían seguido el consejo de distanciamiento social, el encierro en condiciones de hacinamiento, con dormitorios, cocinas y baños compartidos, aumentó enormemente el riesgo de transmisión de la enfermedad.
Un estudio muestra que las tasas de infección son más altas en las poblaciones más vulnerables de París y sus alrededores.
Un estudio muestra que las tasas de infección son más altas en las poblaciones más vulnerables de París y sus alrededores.
Foto: Médicos Sin Fronteras

Las personas que viven en condiciones de hacinamiento y pobreza en la capital francesa y sus alrededores han tenido tasas “extremadamente altas” de infección por COVID-19. Esta es la principal conclusión de un estudio de seroprevalencia realizado por Médicos Sin Fronteras (MSF), Epicentre y el Instituto Pasteur entre el 23 de junio y el 2 de julio en 14 lugares de la región de Île-de-France en los que los equipos de MSF estaban prestando asistencia médica durante la pandemia.

El estudio, titulado “Vulnerabilidad y prevalencia de COVID-19 en la región de Île-de-France”, evaluó las tasas de infección por COVID-19 en personas que sufren dificultades extremas e identificó los principales factores que contribuyen a ello. Se trata de la primera encuesta de este tipo que se realiza en Europa hasta la fecha.

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“Los resultados confirman que la propagación del virus es particularmente activa en condiciones de hacinamiento, como cuando varias personas comparten una habitación, una ducha y una cocina”, dice el epidemiólogo de Epicentre Thomas Roederer, que dirigió la encuesta.

MSF trabajó con grupos de personas que viven en situaciones precarias (personas sin hogar, migrantes, refugiados, solicitantes de asilo, menores no acompañados, etc.) entre marzo y junio de 2020 como parte de su respuesta a la pandemia de COVID-19 en Francia. En la región de Île-de-France, los equipos médicos de MSF visitaron más de 70 instalaciones de alojamiento para proporcionar atención médica y ayudar a prevenir la propagación del virus. Los equipos de MSF también prestaron apoyo médico a dos centros para pacientes de COVID-19 en Châtenay-Malabry y Aulnay-sous-Bois.

Los 818 participantes de la encuesta fueron examinados en 10 refugios de emergencia, dos puntos de distribución de alimentos y dos albergues para trabajadores situados en París, Val d’Oise y Seine-Saint-Denis. La seroprevalencia del COVID-19 - el porcentaje de personas que han estado en contacto con el virus y han desarrollado anticuerpos - era extremadamente alta en los 14 sitios. Sin embargo, hubo variaciones sustanciales entre los sitios, según el número de personas presentes y su proximidad física.

Los índices de incidencia fueron del 23% al 62% en los refugios de emergencia; del 18% y el 35% en los puntos de distribución de alimentos; y del 82% y el 94% en los albergues de trabajadores. En los albergues de emergencia, una de cada dos de las 543 personas analizadas había estado en contacto con el virus del SARS-COV-2 y había desarrollado anticuerpos. Esto se compara con una de cada 10 personas a las que se les encontraron anticuerpos contra el SARS-COV-2 en toda la región de Île-de-France, según una reciente encuesta de seroprevalencia basada en la población realizada por Santé Publique France.

La mayoría de los participantes dijeron que habían utilizado medidas preventivas (como lavarse las manos con frecuencia y usar máscaras) y que habían seguido el consejo de distanciamiento social. Sin embargo, el encierro en condiciones de hacinamiento, con dormitorios, cocinas y baños compartidos, aumentaba enormemente el riesgo de transmisión. Esto se pone de manifiesto en el hecho de que las personas alojadas temporalmente en gimnasios tenían una prevalencia del virus tres veces mayor que las ubicadas en otros tipos de instalaciones.

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Los resultados del estudio indican que, con el actual resurgimiento del virus, las personas sin hogar necesitan urgentemente encontrar un alojamiento adecuado que no les ponga en un mayor riesgo de contraer COVID-19, dice MSF. “Con la llegada del invierno, no se debe permitir que las medidas de emergencia implementadas para proporcionar a las personas sin hogar un refugio temporal contribuyan a la formación de nuevos focos”, advierte Corinne Torre, jefa de misión de MSF en Francia. “Los hoteles y los alojamientos con espacios de vida individuales, que permiten aplicar eficazmente las precauciones necesarias, son mucho más preferibles que las instalaciones comunes como los gimnasios, que deben utilizarse sólo como último recurso”.

En situaciones en que la gente vive en condiciones muy pobres y de hacinamiento, como los dos albergues para trabajadores incluidos en la encuesta, MSF recomienda que las autoridades se aseguren de que los residentes estén plenamente informados y tengan acceso a medidas preventivas, exámenes y atención médica, independientemente de su situación. Dado el alto riesgo de exposición al virus en estos tipos de alojamiento, a las personas que corren mayor riesgo de desarrollar formas graves de COVID-19 se les debe ofrecer un lugar alternativo para que se alojen y se mantengan seguros.

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“Nuestro principal objetivo con esta encuesta era evaluar la intensidad de la transmisión del virus entre personas en situaciones muy precarias y ayudar a definir actividades preventivas específicas para protegerlas mejor”, dice Roederer. “Hoy en día, con el aumento del número de casos positivos de COVID-19 en Francia, también pone de relieve la necesidad de realizar más estudios epidemiológicos para definir mejor las estrategias prioritarias para las personas con mayor riesgo”.

* Alianza informativa con Médicos sin Fronteras

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