Publicidad

La división política sume a Tailandia en una crisis crónica

La división política sumió a Tailandia en una crisis crónica este año, que ha visto cuatro primeros ministros, la sede gubernamental tomada por manifestantes durante 193 días, los aeropuertos de Bangkok cerrados y tres partidos clave disueltos.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Agencia EFE
15 de diciembre de 2008 - 02:11 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Dos años después del alzamiento militar incruento que depuso al más controvertido primer ministro de la reciente historia del país, Thaksin Shinawatra, Tailandia es escenario de una batalla entre sus partidarios y sus detractores.

En un bando, los políticos con intereses en grandes negocios que consiguen los votos del medio rural que respalda a Shinawatra y, en el otro, miembros de la elite urbana etiquetados como demócratas, monárquicos y que reciben apoyo de un sector del estamento militar.

Abierta de nuevo la brecha, miles de manifestantes saltaron a las calles de Bangkok cinco meses después de que los políticos afines a Shinawatra formaran Gobierno avalados por la victoria en las elecciones legislativas del 23 de diciembre de 2007.

“Los más de cinco años que Shinawatra gobernó (2001-2006) supusieron un cambio completo del panorama político”, señaló Ji Ungpakorn, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chulalongkorn, en Bangkok.

Las protestas espolearon los rumores de una nueva asonada, amedrentaron a los inversores y culminaron con la toma al asalto del palacio del Gobierno, el 26 de agosto.

Como hiciera contra Shinawatra en 2006 antes del levantamiento, la Alianza del Pueblo para la Democracia no se amilanó cuando se declaró el estado de excepción en Bangkok y mantuvo la presión con el primero de los cuatro jefes de Gobierno que ha tenido este año Tailandia, el ultraderechista Samak Sundaravej, el que más tiempo ocupó el cargo.

El 9 de septiembre, el Tribunal Constitucional inhabilitó a Sundaravej por vulnerar la Carta Magna al cobrar de una empresa privada por aparecer en un programa de televisión en el que presumía de sus conocimientos culinarios.

El viceprimer ministro primero, Somchai Wongsawat, cuñado de Shinawatra y socio de Sundaravej en el Partido del Poder del Pueblo (PPP), asumió sus funciones y el 17 de septiembre fue ratificado en el cargo por el Parlamento.

Shinawatra regresó a Tailandia en febrero desde su exilio voluntario tras la asonada y volvió a marcharse precipitadamente en agosto, antes de que le encarcelasen por uno los casos de corrupción pendientes contra él y que el magnate atribuye a persecución política.

Con la tensión el alza, el jefe del Ejército, el general Anupong Paochinda, el mismo que en 2006 derribó a Shinawatra, insistió en la neutralidad de las Fuerzas Armadas y resistió las repetidas órdenes del Gobierno para desalojar a los seguidores de la Alianza de la sede gubernamental primer y después, a finales de noviembre, de los aeropuertos.

Según Thitinan Pongsudhirak, profesor de ciencias políticas, el objetivo de estas manifestaciones difieren de las organizadas décadas atrás y que eran por lo general la respuesta al intervencionismo de los militares en la política.

“Los manifestantes intentan ahora derribar a un gobierno elegido de forma democrática, no a uno militar, creo que está tendencia es peligrosa”, advirtió Pongsudhirak.

Sin oficina en la que despachar con su Gabinete, Wongsawat instaló su cuartel general en el viejo aeropuerto de Don Muang, a unos 30 kilómetros al norte de la capital tailandesa, lejos del campamento montado por los manifestantes en el palacio de Gobierno, donde el habitual jolgorio fue roto en ocasiones por agresiones de supuestos seguidores progubernamentales, que causaron dos muertos y cerca de una treintena de heridos.

Con osadía y con Wongsawat en Perú para participar en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la Alianza tomó los dos aeropuertos de Bangkok, el moderno de Suvarnabhumi y Don Muang.

A su regreso, Wongsawat se atrincheró en la norteña ciudad de Chiang Mai, plaza fuerte de su partido, e intentó recuperar el control de la situación declarando el estado de excepción en ambos aeródromos, pero los cuerpos de seguridad rehusaron emplear la fuerza.

En una situación parecida a la de septiembre, el Constitucional volvió a romper el “impasse” con una sentencias por fraude electoral que disolvieron a los tres principales partidos de la coalición gobernante e inhabilitaron para desempeñar funciones públicas a sus dirigentes, incluido Wongsawat, cuyo mandato de 75 días pasará a la historia tailandesa porque nunca pudo estrenar su despacho oficial.

Ese mismo día, 2 de diciembre, la Alianza declaraba victoria y anunciaba el final de las protestas.

El viceprimer ministro Chaovarat Chanweerakul asumió las riendas del Gobierno.

Dos semanas más tarde, el Parlamento elegía al líder del opositor Partido Demócrata, Abhisit Vejjajiva, primer ministro.

Por Agencia EFE

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.