La decisión del presidente Santos de viajar a La Habana, ad portas de la conflictiva VI Cumbre de las Américas, en Cartagena, es una movida maestra. Agarra el toro por los cachos y se lanza a tratar directamente con Raúl Castro la participación, o no participación, de Cuba en ese evento. Y va a ver a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, voz cantante en ese conflicto, con el fin de firmar los anexos del tratado Comercial Colombia-Venezuela, para que entren en vigencia. Es una digna excusa para abordar al líder venezolano, quien apenas se recupera en la isla de la extracción de un tumor canceroso, y pedirle ayuda para que la cumbre no fracase. Ninguna otra razón explica su intempestivo viaje a La Habana.
La cuestión se planteó en febrero, en Caracas, cuando los miembros del Alba anunciaron que condicionarían su asistencia a la invitación a Cuba. Obama podría rehusarse a participar si Cuba asiste (posición contraria a la de las mayorías continentales) y si participara, a pocos meses de la reelección presidencial, la extrema derecha republicana se le vendría encima. María Ángela Holguín, canciller de Colombia, país anfitrión, fue a la isla en febrero y afirmó que esto debía decidirse por “consenso”. Castro manifestó su interés en participar y Estados Unidos rompió el consenso. Se opuso y ventiló manidos argumentos: Cuba no cumple con los requisitos, antes debe hacer mejoras significativas políticas y democráticas y debe adherirse a la Carta Democrática Interamericana. En otra ocasión Fidel comentó: “Lo que quiere Estados Unidos es, nada menos, que Cuba ingrese al capitalismo”.
No obstante, a favor de Santos hay factores de peso. El no pronunciamiento del Alba, en su declaración oficial en Caracas, sobre la propuesta del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de no asistir al encuentro si Cuba no es invitada, baja el tono. Pone fin al amago de crisis de la cumbre, sostienen analistas.
A su favor también están sus relaciones con Chávez, su “nuevo mejor amigo”. Desde su ascenso al poder son inmejorables. Es obvio que la participación de Cuba pone a Santos en una encrucijada. Y se espera que actúe. En concesión a Chávez, y en aras de la convivencia continental, quizá acepte no participar. Una reiteración del apoyo de todo el continente, del rechazo a su exclusión y exigir de nuevo el fin del embargo, ayudarían.
Santos, con amplio conocimiento de los intríngulis mundiales, ¿convocó esa cumbre, de la que Cuba está excluida, y ha metido a su gobierno en el berenjenal del conflicto Cuba-Estados Unidos? Más parece un compromiso de Uribe, ocho años hincado ante Washington.
Además a Santos le toca lidiar, en ese contexto, con otros temas a los que se opone Washington, como la legalización de la droga, aunque él esté de acuerdo. Guatemala propone discutirlo en Cartagena. Prestarse a convocar tales cumbres, para que el presidente de turno cultive el voto latino, sólo crea conflictos y nada arregla. No aceptan a Cuba ni le levantan el embargo. En 1959, con el Caribe en llamas, Alberto Lleras declinó la petición del gobierno de Eisenhower de convocar la V Reunión de Consulta de la OEA (contra Cuba), por temor a la reacción interna. Pero Washington, acostumbrado a sacar las castañas por mano ajena, convenció a Chile de realizarla. Hoy, Santos está metido en un difícil problema, pero su política de convivencia continental ha sido bienvenida, y las perspectivas de arreglo son buenas.
Colombia busca una decisión final
El gobierno colombiano espera que su visita a La Habana ponga punto final a la polémica que se ha desatado por la posible asistencia de Cuba a la Cumbre de las Américas. Aunque la canciller, María Ángela Holguín, ha tratado el tema con máxima confidencialidad hasta ahora, ayer dijo que el presidente Juan Manuel Santos quiere hablar con Raúl Castro sobre el tema de la participación del gobierno castrista en la OEA. Así mismo, Holguín afirmó que se están haciendo esfuerzos para que vayan todos los invitados. “Si el presidente Rafael Correa quiere ir, es más que bienvenido; si no quiere ir, no podemos hacer nada más”, dijo en referencia a los pronunciamientos del mandatario ecuatoriano, quien ha afirmado que no asistiría si Cuba no es invitada.
Biden: ‘Cuba no irá a la Cumbre’
Durante una reunión realizada en Tegucigualpa, entre gobernantes de Centroamérica y el vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, el mandatario de Guatemala, Otto Pérez, presentó de forma oficial su propuesta para iniciar un diálogo internacional sobre la despenalización de las drogas, iniciativa que no tiene el respaldo de El Salvador, Honduras, Panamá ni EE.UU. Antes del encuentro, el mandatario guatemalteco aseguró que la propuesta estaría sobre la mesa de la Cumbre de las Américas, que se realizará en Colombia el 14 y 15 de abril. Biden, de entrada, descartó la presencia cubana en el encuentro. Reiteró la posición del gobierno de EE.UU., que ha insistido en que la isla no tiene derecho a asistir porque la cumbre “sólo está abierta a países democráticos”.
* Exembajadora de Colombia en Cuba