Poco conocida más allá de Polonia, la tragedia de la pequeña ciudad de Wielun, la Guernica polaco-judía bombardeada de manera masiva por la Luftwaffe el 1º de septiembre de 1939, vuelve a la luz 80 años más tarde.
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Aún quedan testigos en Wielun y sus recuerdos permanecen vivos.
"Al alba, cuando aún estaba gris afuera, me despertó un sonido extraño, un rugido potente que nunca había oído. De pronto, el techo se fisuró y los vidrios estallaron en pedazos. Nuestras ventanas daban a la calle donde cayeron las primeras bombas, un poco más lejos, sobre el hospital".
Zofia Burchacinska tiene hoy en día 91 años, pero se acuerda perfectamente del día en que su ciudad se convirtió en el primer blanco de la guerra iniciada por Hitler.
Nunca se estableció el número exacto de víctimas, pero las estimaciones van de varios cientos a más de mil muertos.
Wielun, un símbolo de la guerra
"Wielun, donde murieron niños, mujeres y ancianos, es un símbolo de la guerra total", dice el historiador Jan Ksiazek, director del museo de la Tierra de Wielun.(Puede leer: Los fantasmas del pasado que asustan a Alemania)
El sonido estridente que aterró a la niña de 11 años era el de las sirenas, apodadas "trompetas de Jericó", colocadas en el tren de aterrizaje de los "bombarderos en picada" Junkers Ju 87.
En los dos casos se trató de masacrar a una población civil sin defensa con el objetivo de sembrar el pánico.
"Huimos con mi madre atravesando la plaza del mercado, ya repleta de escombros. Una parte estaba en llamas, se trataba de una perfumería que ardía, llena de productos inflamables", recuerda Burchacinska.
Una veintena de testigos del bombardeo viven aún en Wielun. Uno de ellos es Tadeusz Sierandt, que tenía ocho años en 1939.
"Atravesamos la ciudad que estaba en llamas. La gente corría para todos lados, huían, algunos sin vestimentas. Vi muertos, heridos. Humo, ruido, explosiones. Todo ardía...", cuenta.
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Tras la guerra, Wielun fue reconstruida. Hoy en día es una bella y próspera ciudad de 25.000 habitantes, con calles y parques cuidados, orgullosa de su identidad de antigua ciudad real fundado en el siglo XIII.
"Solo las ruinas de la iglesia parroquial del centro llevan actualmente las huellas de las explosiones de bombas, lo que muestra la amplitud de la destrucción", afirma a la AFP la vicealcaldesa Joanna Skotnicka-Fiuk.
Wielun tiene relaciones con Alemania a través de ciudades asociadas, pero este año, el 1º de septiembre, ese vínculo alcanzará un nivel sin precedentes con la visita del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.
"Es probable que los alemanes se hayan dado cuenta que Wielun era una ciudad bi-cultural. La población polaca dominaba, seguida por la población judía. Aquí no había minoría alemana, contrariamente a otras ciudades del centro de Polonia", analiza el historiador Tadeusz Olejnik.
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"Por otra parte, cuando las bombas cayeron en una ciudad que dormía, la gente huyó masivamente de ese infierno, bloqueando las rutas y complicando los movimientos del ejército polaco", explica este universitario que vive Wielun.
Además, "en los primeros informes alemanes, se explica el ataque contra Wielun en el hecho de que la ciudad albergada una importante población judía. En 1939, sobre cerca de 16.000 habitantes, exactamente el 33,39% eran judíos", agrega el profesor Olejnik.
Los judíos supervivientes fueron primero encerrados en un gueto, luego, en el marco de la "solución final", enviados al gueto de Lodz o al campo de exterminio de Chelmno nad Nerem para ser asesinado en "camiones de gas".